Tres Poemarios, Tres Mundos, Tres Visiones, Tres Obras de Arte: Andrés Newman, Luis Jorge Boone, Esther M. García

Foto: Bruno Herley

Luis Álvarez Beltrán

Andrés Newman (Buenos Aires, Argentina. 1977), consagrado autor ahora universal, poeta y narrador, laureado embajador argentino en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, presenta su libro Vendaval de Bolsillo, una antología de quince años y siete libros de quehacer poético donde ofrece más de cien páginas de deleite lírico construido con el más fino, elocuente y entrañable temario metafórico.

               Acompañado por el escritor y conductor Julio Patán (Final de Partida, Foro Tv), Andrés Newman (Ganador del Premio Alfaguara de Novela por su libro El Viajero del Siglo) al par que alaba y agradece las ilustraciones de su poemario por parte del gran Alejandro Magallanes, habla de poesía y acaso evoca que re-publicar poemas para él requiere el cuidado de un reacomodo textual, de un re-ordenamiento de la propuesta porque el libro que fue por primera vez, ahora, parte de otro, constituye otro diálogo con el lector, forma parte de otro cuerpo (otro libro), por lo tanto, es otra cosa. Siendo el mismo poema es otro poema.

Andrés, que al hablar es tan lúcido, tan espontáneo y preclaro tal como si lo que hablara lo escribiera, describe que el poemario habla de su viejo Buenos Aires, de su infancia, su barrio, su familia, su vida; luego el amor y el sexo inseparables, y el amor y el sexo separables, de la mujer en fotos instantáneas que dicen mil palabras (más o menos) y por lo tanto toman vida, de su a pesar de todo soledad, obviamente de sus recuerdos y esa incapacidad de materializarlos pero sí de expresarlos para hacerlos tangibles, registrables.

            Andrés Newman, el bonaerense catalán que narra sus novelas con tanta poesía (BarilocheUna Vez ArgentinaEl Viajero del Siglo) en su poesía narra, narra por encima de todo y al hacerlo parece que te habla, te abraza y te confiesa, te dice lo que siente:

            “Palabras a un hija que no tengo”: Entornaré tus ojos si prometes soñarme / Compréndeme, no es fácil velar por alguien siempre: / a veces necesito saber que tienes miedo. / Cuando sepas hablar, dame mi nombre; / diciéndome papá ya habrás hecho bastante. /  En invierno no abrigues demasiado tu cuerpo de princesa, / más útil y más noble es irse acostumbrando a resistir. / Acepta golosinas de los desconocidos / -no está el mundo como para negarse-, /  pero apréndete esto en cuanto puedas: / más frecuente es lo amargo, o que te ignoren, / y no los caramelos. / Te enseñaré a leer fuera del aula, / y llegada la hora quiero que escribas mar / sobre los azulejos del pasillo. / Cuando por vez primera cruces la calle sola / sabrás que el riesgo y la velocidad / perseguirán tus días para siempre. / No creas que, en el fondo, no soy un optimista; / si no lo fuera, entonces no estarías allí / cuidando que te cuide como debo. / Como ves, / desconfío de quienes no veneran el asombro / de estar aquí, ahora. / Existe la alegría, pero duele; / tendrás que conseguirla. / Y cuando la consigas tendrás miedo.

Newman propone una vuelta a la infancia, su infancia y la de todos, de esta forma:  El ColumpioPonte en pie, Sebastián , /dame la mano y estira bien las piernas, / Serás alto, sin duda / como yo no los soy. / Mira: Esto es un roble / y sabe crecer fuerte si lo cuidan. / Mira: esos columpios sirven para volar como los pájaros, / pronto vas a poder montar en ellos. / Mira, hijo, la hierba: ahí duermen a veces / unos hombres cansados que han perdido su casa. / ¿Ves qué balón precioso de colores? / A esto llamamos paseo los adultos. / Detente Sebastián, descansa un rato, / ¡has trabajado tanto esta mañana! / Es difícil, ¿verdad?, permanecer de pie / uno acaba cayendo de rodillas. / Lo mismo nos ocurre a los adultos. / Pero no seas tú quien llore, / Sebastián, ponte en pie, tenemos tiempo.

           Vendaval de Bolsillo extrae lo mejor de los libros: Métodos de la Noche (1998), El Tobogán (2002), La Canción del Antílope(2003), Gotas de Sal (2007), Mística Abajo (2008), Década (2008) y No sé por qué (2012),  re-cuento no de una historia bibliográfica; sino re-visitación del transcurrir de un ser por sus nostalgias, imágenes que van de la cotidianeidad a un sentir especial que dota a los objetos y los hechos de otra nomenclatura cuya sensibilidad las humaniza y las vuelve parte de la sangre que fluye, del aire respirado, del vendaval de bolsillo que no nos deja quietos, que nos sacude a cada latir de corazón y cada lágrima y cada atardecer y sus ocasos.

            La herencia poética de Vicente Huidobro, Oliverio Girondo, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Mario Benedetti y Juan Gelman, la poesía del Río de La Plata; la herencia poética latinoamericana e hispanoamericana, se queda a buen resguardo pues la estafeta la han tomado grandes exponentes como Andrés Newman.

                Vendaval de Bolsillo se encuentra disponible bajo la firma de Editorial Almadía S. C.

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Luis Jorge Boone (Monclova, Coahuila, 1977) una de las mejores plumas de la literatura mexicana del Siglo XXI continúa su aun juvenil pero madura ruta por la creación de calidad superlativa alternada entre narrativa y poesía, con esta entrega: Versus Ávalon, material y materia de Premio Nacional de Poesía de los Juegos Trigales del Valle del Yaqui, Certamen Bartolomé Delgado de León 2012, que, cual disco de una banda de rock alternativo que depara una nueva sorpresa a cada producción, cobra existencia por sí mismo (el libro), pasando a formar parte de una obra conjunta que no sólo mantiene un gran nivel sino que ofrece variedad y una calidad in crescendo.

Luego de su libro de cuentos La Noche Caníbal y su primera novela Las Afueras, el multipremiado poeta vuelve a recoger los frutos de su inspiración y su labor artesanal (orfebre de palabras) y los ofrece en su mejor presentación (cada libro que queda disponible) y tras las afortunadas experiencias de Galería de Armas RotasNovela, y Traducción a Lengua Extraña(poemarios de la Colección del Fondo Editorial Tierra Adentro), Luis Jorge Boone hace un despliegue acucioso de reflexión, re-pensamiento, re-vuelta de la idea, jugando, deteniéndose, aclarando, re-emprendiendo, describiendo y re-escribiendo el instante, esa angustia de querer poner pie sobre la tierra porque el mismo poema o el mismo mundo, por lo que el mundo tiene de esto y de lo otro, de tanto, no atina el ser humano a saberse, a conocerse, a aceptarse o soportarse. Ese es el Luis Jorge Boone de Versus Ávalon. Un maestro de las letras escribiendo un libro maestro.

Versus Ávalon (Colección Editorial del Instituto Sonorense de Cultura, 2013), desde un principio y a lo largo, se escribe con un ritmo y una narrativa que es derroche febril, preciso y  de una sensibilidad propia solamente de la buena poesía, donde la voz se refiere a alguien que se siente pequeño pero que se pregunta, cuestiona, se rebela a la quietud del mundo imposiblemente inmóvil, contradictoriamente inmóvil. Boone se replantea el ser, el cuerpo, el tiempo y el espacio, un tour de force por la muralla china, las rodillas sustituyen a la cabeza como parte principal del cuerpo, la mamá y las abuelas en daguerrotipos descriptibles, defectuosos y humanos, el amor y su onomatopéyica y caleidoscópica mentira de su hipotética durabilidad y consistencia, el pueblo que es su pueblo bajo una mirada que no es obsequiosa pero sí intima, familiar, como cuando se le habla a un hermano constantemente metido en problemas, irremediablemente decadente.

El regalo que es este libro a los amantes de la poesía es un rato de éxtasis narrativo, sí, donde las metáforas y los hallazgos aparecen, entre coma y coma; no se sospecha en qué parte del verso, o tomando un respiro entre la manufactura de esa lógica que permite a estos textos no irse por el caño de la inconexión o por el mingitorio de lo incomprensible; el autor se toma sus respiros, sus pausas, sus puentes, sus insistencias ilustrativas de lo que trata de decir y (logra decir) apostando por una propuesta que inicia tomando de las manos y los ojos al lector que nunca lo abandona sino que lo acompaña en un paseo largo y fascinante. Un paseo que no cansa, que asombra; que no agota, refresca; que no enreda, emociona; que no aturde, impresiona:

 

Por lo que el mundo tiene / de tren descarrilado, de flecha curva / de oculta hoguera donde el ojo se despeña / por las vías que tajan en dos la medianoche / por lo que el mismo mundo se sumerge, popa en alto, escotillas abiertas, / a menos que la forma vaya a cambiar con sólo desearlo / a menos que el mundo / por lo que tiene de, y también de eso, de fantasma con traje echo a la medida, por lo que tiene / y por aquello otro que le falta, que no es tanto ni tan poco, si lo vemos de cerca, lo observamos, por lo que quizás, / atentamente viendo, tiene, o puede / de absurdo paisaje arrojado ahí por una luz que se relaja justo ahora, / aureolado por niebla cuya resistencia nos sobrepasa, / con montes verdegrises que apenas asoman la cabeza, viéndolo, de nuevo, no está de más, de nuevo, desde la panorámica ventana del hotel donde llevas toda la semana sin contestar llamadas ni a ti mismo / con el silencio interrumpido por el martillo y el taladro, rotor y percusión que quiebran los sueños de las seis de la mañana, / y entonces arriba, porque los obreros que abajo, o arriba o a izquierda o derecha, quizás arreglan vías, / o cambian las ventanas de un barco en pleno hundimiento, / o aceitan las poleas del decorado que ya pronto, con la noche, ciclorama de luminosos agujeros, / resbalará desde lo alto, por todo lo que el mundo tiene de esfera y de nudo y de olvido.

Este mismo poema se retoma  cuarenta páginas después tanto como balada o unidad o parlamento independiente o como continuidad de lo leído arriba, extensión, secuela, secuencia o epílogo poético, remate y conclusión. El libro es construcción de tres columnas, los capítulos uno: dos: tres:; y un cuarto que el autor intitula con el símbolo del infinito y que incluye sólo el poema unplugged, despedida graciosa de un viaje que puede tomarse por raciones, por lapsos, para saborear hasta con 33 masticaciones las vistas, las hechuras, molduras, el diseño arquitectónico de un edificio de ideas que visto desde dentro y de fuera, se sabe: es el ser humano. En una y en muchas de sus recapacitaciones que palpitan los ratos en busca de certezas. Las certezas de Luis Jorge Boone en Versus Ávalon son las preguntas que se hace, y las hipótesis que a sí mismo se responde, sin seguridad pero con gran estética, en una especie de solidaridad existencial, de empatía con nuestra pequeñez.

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                Esther M. García (Cd. Juárez, Chihuahua. 1987), exponente destacada desde su corta edad (Premio Nacional de Cuento, 2008) aparece en la escena poética nacional con Bitácora de Mujeres Extrañas, Premio Nacional de Poesía Joven, Certamen Francisco Cervantes Vidal 2014, un libro avasallador que en cuatro partes y ochenta y tres páginas hace un recuento lapidario, sin concesiones a la sensiblería de la correcta sociedad y a la vez un ramillete exhaustivo, de máximo mérito, de la condición de la mujer que describe a esa cifra seca y dura de cincuenta millones de pobres en nuestro país. Este hermosísimo libro es un documental excelente sobre la verdadera condición social del grueso de nuestra población: Los desplazados. Los explotados. Los desempleados. Los violentados. Los abandonados. Bajo una óptica de género. La Mujer.

                Esther M. García, que a sus escasos 29 años de edad, ha publicado al menos un póker de libros y traducida al inglés y al francés, crea una idea de libro integral en su asignatura o temario y rico en sus formas y su narrativa. Da espacio a muchas voces, que es su voz, y sus personajes incluyen mujeres de cualquier y toda edad, mujeres que acceden al infierno social mexicano de la frontera y la marginalidad, la migración, el homicidio y el presidio, para cantar con sangre su existencia, tan obstinadamente negada por todos los que están dentro (el gobierno, los medios, las autoridades, la clase alta y media) y tan propiciada y promovida por todos los que están fuera (los criminales y los demás pobres, orillados a eso).

                Bitácora de Mujeres Extrañas es un libro valiente desde su denuncia (autora comprometida, obra comprometida) y a la vez espléndidamente esculpido en su cuerpo de imágenes y formas poéticas, pruebas irrefutables de un registro variado, diverso, refrescante, gracioso y talentoso. Un libro de soberbia narrativa, elemento principal cuyo efecto es de absoluta importancia si se emprende una obra como esta y que (si se logra, como en este caso) dota de categoría a la buena poesía que se precie de serlo, inicia con un censo de casos de mujeres de este tiempo: Mujer Maquila, Mujer ebria mirando las estrellas, Mujer carnicera degollando un pájaro azul, Mujer solitaria cuidando a su madre, Mujer que ama a otra mujer, Mujer devorando al hijo, Mujer muerta al dar a luz, Mujer en el cuerpo equivocado, Mujer cubierta por una nube, Mujer bestia mirando la ciudad. Y para muestra, un botón:

MUJER MAQUILA

 

Alina Orozco Gutiérrez (Ciudad Juárez, Chih. 1954 – El Paso, Texas. 2008)

La tristeza es un animal muy grande que se asoma en los ojos / de ella / mientras fuma / en silencio / un Marlboro rojo y espera a que suene la campana  que anuncia / el tercer turno./ Mantiene cinco hijos / limpia la casa/hace de comer / llega a la fábrica y empaqueta cajas y más cajas / (no sabe cuántas) / pero sabe que tras doce horas continuas de mover mecánicamente el cuerpo / el alma se esfuma / la espalda no es sino un caparazón hinchado/doliente. / La cara es un mapa surcado de vivir / de los pagos por hacer / de los turnos por cumplir. / Para ella el sonido de la maquinaria / se convirtió en su música preferida / Las historias de las demás operarias / a la hora de la comida / son su novela favorita / Para ella ya no hay Dios / Todo es Deus ex machina / Vive esperando por la vuelta de tuerca / (un pequeño cáncer aflorándole en el pulmón) / mientras sigue fumando / sigue esperando que suene la campana para comenzar / a empaquetar.

El segundo capítulo de este libro es una serie de ocho poemas, intitulado La Embarazada Solitaria, dedicado a esa situación tan común en la historia de México de finales de siglo XX y principios del XXI, como una epidemia social, como una maldición endilgada a las desfavorecidas o a las enamoradas de los cinturones urbano marginales pero no necesariamente exclusivo el estigma para ellas, y ciertamente no exclusivo estigma entre los muchos que refiere la poeta de este texto.

 

LA EMBARAZADA SOLITARIA

1

 

¿Cómo hablará la desmemoriada / la muda / la embarazada solitaria / si le han cercenado cada miembro de su voz? / Su angustia se ha convertido en un canto de ballenas varadas / Su mirada cae bajo la mortecina luz de la tarde con lluvia / mientras su vientre se hincha con cada respiración / se llena de agua marina/de un caldo universal / donde caballitos del diablo desenroscan sus débiles lenguas / para acariciar la piel del aún no nacido. / ¿Quién le abrazará las piernas mientras los truenos quiebran almas? / ¿Quién acariciará su vientre y lo besará bendiciendo su existencia? / Sólo la sombra / la reverberación del silencio / y el viento que entre los ventanales habla / Tal vez un gato acaricie sus pasos al levantarse por las mañanas / Tal vez la voz del mirlo acaricie su oído al despuntar el día. / Ella camina con los pies hinchados por la piel rocosa de los días / Inventa poemas / Escribe palabras en la arena / en las nubes / en la cara de desconocidos / que como llegan / se van / evaporándose siempre con el rocío matutino.

La relatoría inspirada de la joven Esther M. García se completa con la tercera parte: ELLA HABLA. Cuatro poemas en quince páginas sobre la historia de una hija cuyo padre, alcohólico, violento, irresponsable, imprime huellas dolorosas indelebles en el cuerpo y el alma de su personaje; cartas, inquinas y memorias sobre una historia de abandono, una historia de maltrato, ausencia, olvido e ignominia, donde la voz pasa del clamor y del llanto a la emancipación, la rebeldía, la victoria, nunca el total resarcimiento, nunca la reinvención, el sin efecto… la poeta, el personaje, trata de poner las cosas claras: es un ejercicio tormentoso, azaroso, espiritualmente titánico. Y el resultado poético es exultante, magnífico.

En el último capítulo se completa el censo femenil delirante del capítulo inicial: VARIEDAD DE ESPINAS da voz a La Cantora, Niñas en la Oscuridad, Monstruo de manos suaves, Cenizas de perra, Plastic Cows, Suicide Girls, Ma mére. El colofón de este viaje alucinado lleno de una actitud necesaria de combate a este status quo que dilapida vidas, ilusiones y enturbia el paisaje de sueños y de infancias, mujeres e ilusiones, constituye la formalización de una propuesta excelente, un libro redondo (a despecho de su rectangular dibujo) cuya lectura satisface dos o más propósitos. A saber, un libro de poemas con hechuras sobresalientes. Un observatorio social exhaustivo, aguzado y certero (tan crudo como cierto). Y, por lo menos, la presencia de una nueva sangre artística que se abre paso entre propuestas que no son pocas, ni menores, ni malas. Un libro que se destaca y que por lo tanto se da a conocer, en todo su valor.

Este libro está disponible en Librería Educal con el número 509 de la colección del Fondo Editorial Tierra Adentro.

https://www.youtube.com/watch?v=jad11Q-ZCyw&start_radio=1&list=RDjad11Q-ZCyw

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