Transmisión de teatro, altamente contagiosa

Michel Axel

Mover los sillones, prender la tele, apagar el foco, buscar el cable auxiliar-HDMI ¡lo mordieron los gatos, a ver si agarra! Ir por la compu, ya faltan quince para las 8:00 a ver, en el correo están las instrucciones, ¿se habrá procesado el pago de mi boleto?  Este debe ser el número de compra… ¡Listo! Ya va a empezar la función ¿desde cuándo no iba al teatro?

Primera, segunda y tercera llamada decía la televisión, el Museé Vivant estaba por comenzar a través de una transmisión privada por Facebook. Nunca había visto teatro cabaret descalza, en pijama, mis gatos tampoco, seguramente. Está suave, eso de andar descalza y sin mezclilla, pero mi sillón no se parece nada a una butaca, o mejor aún, al cálido patio de la Casa Andamios en las faldas del Cerro de la Campana. Casa y patio al que todas y todos queremos seguir asistiendo cuando esta cuarentena termine. Por qué le llamarán cuarentena si ya llevamos más de cien días encerrados. Y con eso del encierro, qué falta hacía escaparse un rato de esta normalidad tan subnormal, por eso se agradece más que nunca el monumental esfuerzo de los artistas sonorenses capaces de seguir creando con ingenio y corazón.

Museé Vivant se estrenó este viernes 24 de julio para transmitirse tres días consecutivos y acompañarnos en esta distancia. Pero cómo se hace teatro cabaret sin multitudes, ni contacto físico, ni público… Andamios Teatro puso el ejemplo. Con la temática de un museo que cobra vida nos dan un recorrido mientras se habla sobre historia del arte; Klimt, Botero, Coubert, no se trata aquí sobre la opinión de los visitantes de la galería pues todos están en sus casas esperando un salvoconducto para transitar, sino que es el turno de escuchar a las pinturas mismas. Turno que no desaprovechan para hablarnos sobre gordofobia, masculinidades, amor romántico, violencia y roles de género, discriminación, machismo. Todo en 60 minutos, y por si fuera poco, mientras nos hacen reír en voz alta con la franqueza y cotidianidad de cada personaje.

Con una pantalla verde y una cámara de video, vistiendo caretas protectoras y la dificultad de grabar cuadro por cuadro individualmente, las actrices Manuella Rábago, Jennifer Zárate, Ángeles Durán y el actor Roberto Borbón rompían la cuarta pared ¿o la cuarta pantalla? Para reírnos juntos de estos tiempos que bien entrarían en la tragicomedia, lejos lejos, pero acompañados. ¡Que viva el teatro resiliente!

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