«¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?», de Philip K. Dick.

Víctor Parra Avellaneda

Stanislaw Lem consideraba que Philip K. Dick era el único autor de ciencia ficción de Norteamérica que valía la pena prestarle atención junto a los rusos Arkadi y Borís Strugatski, dejando de lado a Issac Asimov, Arthur C. Clarke, Ray Bradmury, entre otros. La razón de ello es que la obra de Dick, según Lem, va más allá de la fanfarria o el mero espectáculo que ofrece la ciencia ficción y logra trastornar al lector con narrativas que ponen en duda la realidad misma y sobre todo la capacidad del ser humano por comprenderla y comprenderse a sí mismo, quedando en ridículo todo esfuerzo por tratar de abordar ello.

Una de sus obras más famosas, de Philip K. Dick, es «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?», una obra de ciencia ficción que explora los límites de la inteligencia artificial, bajo la forma de robots y el dilema de la identidad humana misma. ¿Qué nos hace humanos?, en la obra se plantea, entre líneas y explícitamente esta pregunta de muchas formas, y tal parece que es la empatía lo que nos distingue como personas.

Estamos en el siglo XXI, azotado por los estragos de una terrible guerra nuclear. Sus supervivientes han tenido dos opciones respecto a su destino de vida; la primera huir a las colonias de Marte y la segunda, resignarse a vivir precariamente en la Tierra.

Ahora nuestro mundo está abundante en basura radioactiva que poco a poco merma la calidad de vida en los pobladores que quedan y ha extinto a la gran mayoría de animales. En este universo postapocalíptico y que algunos catalogan como cyberpunk, cada ser humano debe conectarse a una caja empática, un aparato que permite al usuario fusionarse con los demás y así poder sentir lo que el otro siente, compartir experiencias y emociones diversas, para así confluir en tal empatía colectiva. Por otro lado, y mencionando el contexto ambiental, cada habitante de la Tierra debe tener de manera obligada a su cuidado un animal. Aunque, conseguir uno es muy difícil, principalmente por su alto costo en el mercado, por lo que muchos, incluyendo al propio protagonista, recurren a comprar replicas robots hiperrealistas que asemejan a verdaderos animales. Se sabe bien que uno de los indicios más grandes de la psicopatía es el maltrato hacia animales, como preámbulo al ejercido hacia los seres humanos. Parece que Philip K. Dick sabía esto de antemano y lo puso deliberadamente para dar constancia de que en esta sociedad hipotética y ampliamente marginal, la humanidad busca transcender, cuidando a los animales, en una medida que parece muy desesperada, en una biósfera azotada por la guerra antes mencionada.

El protagonista es un cazarrecompensas que se dedica a “retirar” replicantes, o robots que son muy semejantes a seres humanos y que e caracterizan por haber cometido crímenes graves como el asesinato. En esta obra, este cazarrecompensas se enfoca en la captura y retiro de 6 ejemplares de replicantes del modelo Nexus 6, quienes han abordado una nave desde Marte, asesinando a varias personas en el proceso, con tal de escapar hacia la Tierra y, en resumidas cuentas, tener una vida libre de lo que se ha estipulado que ha de ser una existencia de robots.

Philip K. Dick, a lo largo de esta obra pone en cuestionamiento la trascendencia y significado humano, nos hace ver pequeños. Y, sobre todo, juega mucho con la certeza de nuestra propia identidad, de la memoria y de la personalidad. Su obra es un vaivén de estas cuestiones. Algunos robots, por ejemplo, tienen mecanismos para que no sean descubiertos y así ser confundidos con personas normales, como es el almacenamiento de una memoria con recuerdos viejos de otros robots. Hay puntos en esta novela donde se le plantea al protagonista si él mismo no es un robot y si sus recuerdos no son realmente una quimera. Llega un momento donde en nosotros mismo puede que comencemos a cuestionarnos nuestra identidad y realidad, y ese sentimiento es realmente escalofriante y es precisamente o que caracteriza a esta obra de ciencia ficción, que la trasciende y va más allá, otorgándonos un verdadero tratado sobre la inteligencia humana.

¿Qué nos hace humanos? ¿la empatía, la biología, nuestra capacidad de razonamiento, el sufrimiento?

Estas preguntas, como ya lo he mencionado, se plantean interminablemente a lo largo de esta obra. No es una novela para divertirse o entretenerse sino todo lo contrario, es una obra filosófica, que puede resultar a veces abrumadora por todo lo que está implicando la manera en que lo trata.

Creo que la obra literaria tiene muchísimo más mérito que la adaptación cinematográfica que le han hecho, en lo que conocemos como la película «Blade Runner», que se queda por mucho muy lejos de la esencia y de todo lo que ha querido decirnos la obra literaria de Philip K. Dick. La versión cinematográfica se centra más que nada en el conflicto de hombre-máquina y sus implicaciones en cuanto a los sentimientos y el significado de ser humano y se pasa por alto otros aspectos y marcos narrativos que hay en la obra, así como la fe que profesan los habitantes de este universo literario, el marginal entorno ambiental, los animales reales y los robots.

En resumen, una obra de ciencia ficción madura que cuestiona diversos aspectos ontológicos, tal como la identidad tanto individual, colectiva, biológica y de comunidad.
¿Llegaremos a sentir angustia hacia un robot? ¿Llegarán los robots a desarrollar sentimientos?

¿Qué será de nosotros cuando las inteligencias lleguen a ser muy similares a lo que nosotros podemos hacer? Es sin duda una cuestión ampliamente formulada a lo largo de la ciencia ficción y que a mi parecer tiene raíces muy instintivas, respecto a la competencia biológica que hay con otros organismos, tal como sucedió con la trágica interacción del hombre de Neanderthal con los primeros humanos en Europa, lo cual sabemos terminó en la extinción del primero.

Creo que tenemos miedo de que haya una inteligencia artificial o robots muy similares o mejores que nosotros, porque tenemos que sean precisamente iguales que nosotros y que desarrollen las mismas capacidades de exterminio como lo hemos hecho a lo largo de la historia.

Recomiendo lectura de esta obra ampliamente, sobre todo porque en muchos aspectos es un espejo de lo que está ocurriendo en la actualidad ambiental, social y tecnológica; y claro, también lo que podría ocurrir.

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