Prietty Gouman: La razón como un argumento para defender lo que se es

L. Carlos Sánchez

Todo cabe en una noche de cabaret. Incluso si es dentro de un teatro.

Cabe aquí la crítica, el desconcierto, la risa desde el humor negro. Cabe también, por que se tiene, la capacidad histriónica, el buen manejo de la voz en el canto constante. La escenografía espectacular, la iluminación que construye el lugar perfecto para el decir y el actuar.

Prietty Gouman es la obra de teatro que escribe, dirige y actúa César Enríquez, quien es el invitado especial en la Muestra Estatal de Teatro 2018.

Que es teatro cabaret, advierte el programa de mano. Y es entonces que el espectador se dispone al divertimiento. Y ocurre sin chistar. A cada frase (que rima) el aplauso como un acto predecible. Porque la seducción está presta.

En la rutina cotidiana está la gana, obviamente, de salir del trabajo, volver a la casa para después asistir al teatro donde la risa debe ser un estímulo para un buen final del día. Y así se da. El aplauso como una reacción de complacencia. Lo dijiste bien. Cuánta astucia en la construcción del discurso. Hasta parece que me pasó a mí.

Contiene esta obra, como discurso toral, la ideología de sobre la necesidad de la diversidad, la comprensión y respeto para con el otro, el de la preferencia sexual distinta a la nuestra. Contiene también la existencia de venta de infantes, el abuso sexual, la devastación humana que representa el dolor ajeno. Y los móviles de su construcción.

César Enríquez, en su personaje (cómo lo apunta la sinopsis del programa): prostituta, prieta, santera, disléxica pero ante todo una auténtica, osada y exuberante Mujer Trans; veracruzana fanática de la película Mujer bonita, bajita la mano pone el dedo en la llaga. Nos deja ir esos temas punzantes y por demás crueles como son la aparente e inofensiva existencia del bullying. Incluso ocurre en escena. Una y otra vez. Contra sí mismo, el regocijo de su tragedia manifiesta por él mismo.

Hay en este montaje, un trabajo arduo, la búsqueda y la utilización de temas cotidianos, la mofa contra el político que dirige actualmente los destinos del país, la mofa contra el político que está por asumir el mando.

Desde el testimonio personal, la mirada se universaliza y se ponen en el escenario las acciones de un gueto social que discrimina a ese otro gueto que es el lésbico, gay, transexual. La familia como un estandarte para el rechazo del que piensa diferente, que actúa con libertad. La razón como un argumento para defender lo que se es.

Hay una postura social por demás definida. La oferta a través del arte que es el teatro. Con chispa coloquial, con potente ejecución actoral. Los recursos de un pianista ante el cual los espectadores nos quitamos el sombrero.

 

 

 

 

 

 

 

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