Porque para mí es importante que resuenen otras voces

Anitza Palafox: Identidad escénica

Foto de Gabino Guerrero

L. Carlos Sánchez

Teatro indómito es la frase insigne del programa. La sugerencia de rebeldía, el decir lo que se desea, la libertad.

Casa Andamios es el espacio. Y este movimiento ante los ojos del espectador, está enmarcado del Circuito Nacional de Artes Escénicas en Espacios Independientes 2021.

Anitza Palafox es protagonista de esta muestra itinerante. Actúa en la obra de teatro ¿Ya viste el agua que está llorando ai?, de construcción colectiva y de manufactura del Colectivo Lo que viene del sol.

Anitza cuenta los pormenores de la existencia de este montaje, desenvuelve sus procesos actorales y su transformación profesional. Conversamos:

Anitza, cuéntame la historia del colectivo Lo que viene del sol, en esta interacción con Andamios ¿Cómo ha sido trabajar en este espacio?

Cuando iniciamos el colectivo (Lo que viene del sol, N de la R.), Reneé y yo estábamos en Ciudad de México. Una vez estando en San Pancho, Nayarit, nació esta idea de crear la obra ¿Ya viste el agua que está llorando ai?, y venirnos para acá (Hermosillo). Pero sabíamos que desde un principio iba a ser súper difícil porque nadie nos conocía aquí, literal.

Salimos de la prepa y nos fuimos a Ciudad de México, por eso no conocíamos mucho el gremio de Sonora. Llegamos acá en febrero, para marzo ya teníamos un bosquejo de lo que íbamos a hacer, de lo que queríamos hablar, lo que había que investigar, ya estaba Luis Roberto González, el sociólogo, trabajando también en la investigación del tema. Y un día decidimos a ir a caminar al centro, “hemos escuchado que ahí hay espacios”. Yo había entrado a Andamios como dos veces en mi vida. Y caminamos a la calle de El Imparcial y llegamos, entramos, tocamos y nos abrió Daniel Borbón. Le dijimos que estábamos buscando un espacio para ensayar y él “Ah, sí pásenle”. Desde el primer día, ni nos conocían, tampoco nosotres les conocíamos, así que fue una relación muy bonita desde el principio. Y siempre han sido generoses con nosotres.

En cuanto al espacio físico ¿Les ha favorecido en este proyecto para el ensayo? Háblame de cómo se les acomoda.

Digamos que este espacio ya tiene su esencia. Reneé y yo cuando ensayábamos aquí, en el espacio de arriba, nos funcionó muy bien porque tiene este formato de salón. Y queríamos hacer una muestra de las piedras del río Sonora, traíamos bichitos antes, escarabajos que nos encontrábamos. Más bien ha sido como aprovechar la esencia del espacio, creo. Sobre todo, con esta obra que es demasiado flexible, se ha acomodado bastante bien.

Cuéntame un poco sobre el personal, la recepción de la gente de aquí, ¿qué opinan de esto?

Creo que es por la relación que ya tenemos, amorosa. Es una relación bastante bonita. Pero yo los he visto ahora trabajando muy diferente. Creo que hay cosas que funcionan, hay cosas que no, para mí. De repente siento que hay mucha gente trabajando y a veces nadie. Me intriga cómo se modificaron muchas cosas, desde los técnicos: Gabino y Obed. Yo los vi hace poquito, con la otra pieza que tenemos, así como aprendiendo y eso me gusta un chingo. Que sean en gran parte personas jóvenes queriendo aprender.

Es parte de la mutación, también.

Exacto. Y el ambiente es bastante relajado.

¿Cómo fue la experiencia de estar enmarcados en este circuito de artes escénicas? Pensando que esto es parte de la inscripción en una trayectoria de ustedes como grupo.

De hecho, nosotres abrimos el circuito aquí en Andamios. Fue muy especial porque aquí nació la obra del río. Nada más que la diferencia es que en vez de estar arriba, lo presentamos acá abajo. Y es nuestra primera gira grande. Fue muy especial iniciarla a aquí. Nosotres dijimos: vamos en primer lugar como amuleto, como señal tiene que ser Andamios. Porque ahí nació y para mí es ver también cómo ha crecido esta obra para con este espacio.

¿Qué partes abarca esta gira?

Estuvimos aquí en Hermosillo, en Obregón, vamos a Tijuana, de ahí a Culiacán y luego a Los Cabos. Ahí termina el circuito.

Este circuito les va a redituar tablas. Van a trabajar con diferentes públicos ¿Cómo lo ves en ese aspecto?

Estoy muy emocionada. Aquí en Hermosillo la mayoría de la gente que se dedica a las artes escénicas ya vio la obra. Entonces, no deja de ser bonita la experiencia, no deja de ser mágica, no deja de ser teatro, pero hay algo ahí muy punzante cuando probamos públicos nuevos. Bueno, a mí me encanta. Siento que es muy diferente cómo toman la obra, incluso la comedia. Por ejemplo, cuando estuvimos en Jalapa, había que modificar nuestra manera de hablar para que la comedia cayera. Son varios ajustes que se hacen dependiendo del lugar, pero no es mucho.

Me llama la atención que como colectivo nacen con esta obra. El primer trabajo. Y me llama mucho la atención la decisión en la elección del tema. Es una obra con un compromiso social, muy sólido. Y abriendo un abanico amplio de posibilidades, de retomar un clásico de la dramaturgia, de tomar una farsa y convertirlo en algo complaciente y así generar adeptos, espectadores. Pero ustedes deciden iniciar este viaje con un teatro con gran compromiso social. ¿Qué fue lo que determinó que ustedes eligieran este camino?

Renée y yo estuvimos en el mismo salón de Casa Azul. Ya nos conocíamos desde la prepa. Creo que nos influenció mucho conocer el teatro documental, a mí, primero como espectadora. La primera obra que yo vi fue de Lagartijas tiradas al sol, que se llama Derretiré con un cerillo la nieve de un volcán. Y me gustó para empezar esta cosa que no existe en el teatro documental, que es una cuarta pared. Creo que primero determinamos el tema y a partir de ahí, escoger más o menos de dónde lo queríamos decir y llegamos a la conclusión que tenía que ser teatro documental, aunque no sabíamos hacerlo. Yo nunca había hecho teatro documental, había leído varios libros, pero nunca me había sentado a hacerlo. Entonces, entre más sabíamos, decíamos “sí, es esto”. Creo que lo determinó también que teníamos una búsqueda ya muy personal sobre el teatro documental.

Está tan bien logrado que de pronto ve uno la puesta en escena y se puede pensar que es un guion establecido.

Justo es lo que te iba a decir. No teníamos guion hasta hace unos cuantos años. Y ni es un guion, es una escaleta. La dramaturgia está en otro lugar.

¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje en este proyecto? Desde que inicia hasta este momento en el que están.

Como actriz, a la torre, siempre había estado buscando una manera de hablar, quizás. Sólo que no sabía antes. Y ahora con esta obra ¿Ya viste el agua que está llorando ai?, me reafirma, caen certezas y una de esas certezas para mí es que la escucha y que la práctica actoral, te la llevas en tu vida también y viceversa, las construyes desde tu vida, creo que se necesita demasiado y es algo que Renée y yo estamos buscando todo el tiempo. Tiene que ver con esa búsqueda honesta, en la escena. Yo veía muchas cosas impuestas en los actores, en las actrices. Y decía, hay algo ahí que no está pasando. Y no pasa porque no hay escucha. Incluso en nuestro modo de hablar y de abordar la escena está. Para mí es eso una gran certeza. Y la paciencia, este bebé que nació en 2018 ya ahorita es un bebesote y nos está dando cada vez más dinero, que también es muy importante. Y es estar ahí y continuar con esas certezas. Para mí no hay ningún sentido en estar produciendo cada año una obra nueva. Está bien esperar, también es una gran certeza. Ahora que esperamos tanto, cada vez tenemos más certezas.

Un proyecto nunca deja de crecer.

Exacto.

Dime, Anitza ¿Qué es lo que definió que tú persiguieras esta carrera de la actuación?

Lo que determinó mucho que todavía sigue aquí es haber encontrado con Renée una identidad escénica. Una huella, una seña. Una seña de lo que soy yo escénicamente, mucho más allá de que si soy actriz. Algo escénicamente. Algo así como una señal. Eso ha sido lo que más ha determinado, la verdad. Este “sí se puede”. Sí se puede hablar de lo que quieres.

Emocionalmente a partir de la existencia de este colectivo, de este montaje ¿Estás más conforme con la vida? ¿Más en paz contigo misma?

Sí. Yo tiendo a ser muy insegura. Es algo que arrastro mucho. En la escena se nota todo, es una mega lupa. Yo he adquirido mucha seguridad a partir de eso. Es un pasote. Igual no se nota mucho para mí es un pasote. Estoy muy orgullosa de lo que hacemos. De lo que hago, de seguirlo defendiendo a pesar del miedo. Porque si da miedo, no voy a decir que no. Estando en México ¿Qué digo? No llega a mucha a gente, pero es potente cuando se dicen las cosas de verdad. Y cuando te tocan, cuando te mueven, cuando te sacuden la entraña. Entonces ha sido bastante satisfactorio para mí estar en esa búsqueda todavía y mi seguridad.

Me llama la atención el término miedo: ¿a qué te refieres?

Al principio y todavía es algo que está ahí. El tema es sobre Grupo México y es un gran monstruo.

Sin embargo, asumes una valentía y te arrojas.

Sí.

¿Por qué crees que es necesario decir esto que dices?

Porque para mí es importante que resuenen otras voces. Escuchar el río, la gente de allá. Saber que hay otras maneras de vivir. Incluso si yo le podría decir algo a Grupo México sería que encontremos otras maneras de no dañar. Si se puede que encontremos esos otros mundos. La posibilidad de esos otros mundos. Para mí es hablar de eso, saber que existe, que se puede.

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