Poemas para conjugar y apropiarse de las conjeturas

Soy el muchacho o la muchacha esa que juntos se embriagan en el cine y son echados de la sala por estar ebrios

Omar Gámez Navo

Quedo estupefacto al leer a Josefa. Me apropio de sus versos que parecen una respuesta y terminan planteándome otras preguntas, otras preguntas, las inmensas preguntas, esas que a las once de la noche caen como el gordo de la lotería, premio que terminarás regalando en su totalidad a una casa que se encarga de los perros sin hogar o a algún movimiento estudiantil… ¿Por qué hablo? ¿Pienso en palabras o imágenes? ¿Imagino en palabras o siento con imágenes? No lo sé, pero me reconforto en el suspiro de un poema de Josefa, el primero de este novísimo libro, Versiones de la conjetura (MAMBOROCK 2023), que nos atañe:

Algunas noches, aquellas en las que ninguna frase me cobija salgo desvalida, con oscuro frío / Y tengo que ocultarme, con el corazón vestido de remiendos, mordiéndole la piel a los frutos.

Los poemas de Josefa tienen (también) un erotismo universal el que sin pensarla tanto nos lo apropiamos porque nos lo suelta así bien “en confianza, al servicio de quien lo necesite”, tan sutilmente que apenas nos dimos cuenta que pasamos del abandono, de la flor de jacaranda, del olor del invierno, de un arroyo abriéndose camino a la piel, las caricias, humedades y palabras dichas despacito, al oído.

El recuerdo de tu olor, no sé si lo sabes, permanece como elemento inmutable, como inalterable luna, nube pintada por un niño, en mi memoria.

Me duele de jazmín el alma, es ya mi poema que deberé leer en esa macabra emergencia que me significa el “en caso de incendio”. Es que es tan cercano, impredecible como entrañable. Soy el muchacho o la muchacha esa que juntos se embriagan en el cine y son echados de la sala por estar ebrios… Que caminan, se aman, se pierden, observan, nunca se vuelven a ver y se convierten en memoria. ¡Y por Dios, les juro que mientras engullo cada uno de sus versos suena Kind of Blue del inefable John Coltrane!

Versiones de la Conjetura es esa llamada telefónica que estuviste esperando por años, es esa canción de amor que te gusta mucho, aunque no estés enamorado; son todo ese tiempo que estuviste haciendo eso: sospechando, suponiendo, presumiendo… Al carajo con la certeza que para eso existen los manuales y las ecuaciones y de eso ya hemos tenido suficiente… Ante la virtud de ejercer sin permiso establecido alguno la conjetura, me quedo con estos poemas y poemínimos de Josefa Isabel Rojas Molina.

 

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