Poema a 12 Rounds de 3 Minutos por 1 de Descanso

Heriberto Duarte Rosas
@HeribertoDuarte

Tin tin
Antes de subir al encordado, un boxeador es un misterio.
Sus vendas, sus calzoncillos, sus miradas y los días atrás son de misterio.
Cuando sube al ring
merece celebrar la vida
ridiculizándose en beneficio del amor de estar vivo.
A un peleador recién subido al ring
se le llenan las manos de caramelos
para obsequiar al público la primer sorpresa de la contienda.
El poema lanza el primer jab para ubicar la distancia
gira
salta sobre su propio eje.
¿De qué color es el traje del poema arriba del cuadrilátero?
¿Vivos en qué color?
Poema vs. Poema
Las gradas quieren ver sangre en los pómulos
en la nariz
en la dentadura
rostros tumefactos:
el poeta fulminado en la lona.
No quiere ver batalla
desea un faquir escuchando las canciones más tristes del aguardiente.
Todos somos los mejores referees, jueces y púgiles cuando es noche de box.
La mejor esquina ordenando instrucciones para la pelea:
vaselina en la cejas
agua helada en los testículos
“¡Vivo!
no bajes la derecha
que no se te amarre la izquierda
ya encontraste el punto
le entra el cruzado limpiecito
está abriendo mucho las manos
golpea sus brazos sin piedad
no cuentan pero cansan
síguelo
mantén la distancia
no te vayas como cochi a la mierda
inteligente
uno dos y gancho
y no le enseñes la quijada: al contrincante/al poema.”
Hay siempre una mujer orando en casa por el hombre de los guantes:
Se llama madre, hermana, tía, abuela…
Gira el rosario en los pétalos de la virgen, solloza y esquiva también el uppercut y luego mete las manos.
Pum-pas
Estás ahí con los Cleto Reyes enfundados en las manos
Pum-pas
Los gritos son una masa que se vuelve caverna
hombre-espectáculo
hombre-armado
hombre-danza
hombre-violencia
hombre-poema
Pum-pas-tras
un paso de lado
un abrazo para amainar la trifulca.
El poeta y el boxeador tienen algo en común:
cuando suena la campana
ambos deben estar locos para aceptar recibir los golpes
Pero sólo el boxeador puede esquivarlos.
Tin tin

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