No somos puristas del bluegrass

Las vivencias de Los Tres Vagos en el Museo Costumbrista

 

Juan José Flores Nava

En el lugar en el que estoy parado puedo ver, desde atrás, la cabeza de todos los asistentes. Dominan los cabellos blancos. Es un público que mira con mucha atención hacia el escenario. Escucha. Ahí, cuatro muchachos que se hacen llamar Los Tres Vagos      -sí, Los Tres Vagos son en este momento cuatro, pero a veces llegan incluso a ser cinco-, ahí, en el escenario, Los Tres Vagos le dan con todo a sus instrumentos: banjo, guitarra, mandolina y contrabajo eléctrico.

A mi lado, una señora escribe un mensaje de WhatsApp. No resisto la curiosidad y observo la pantalla. Dice: “Vente rápido al museo costumbrista unos muchachos ‘estan’ tocando todo tipo de ‘musica’ sobre todo ‘contri’ hay un montón de gringos”. Al final, a ella le ha llamado la atención lo mismo que a mí: la gran cantidad de cabecitas blancas que predominan esta tarde en el lugar. Son estadounidenses (americanos les dicen por acá), que han llegado al Museo Costumbrista de Álamos a reencontrarse con una parte de los sonidos de su tierra.

Los Tres Vagos prometen mucho bluegrass, ese sonido que proviene de los trabajadores (campesinos y mineros, sobre todo) que vivieron en los alrededores del sur del río Misisipi, al este de la Unión Americana, en el siglo XIX. Las letras del bluegrass están cargadas de vida, de sufrimiento, de melancolía. Son relatos del día a día a los que no escapan las historias de amor, la religiosidad y la esperanza en el porvenir. La música, no obstante, suele ser alegre, brillante, veloz, a pesar del aletargamiento de algunas melodías.

Los Tres Vagos es un conjunto integrado por Leonardo Lozano (mandolina), Massiel Guzmán (guitarra), Esteban Valenzuela (banjo) y Alfredo Véjar (bajo). En un par de canciones, la tarde de este lunes se les sumaría el guitarrista Juan Pablo Maldonado. “Juan Pablo es el quinto Vago”, dice Massiel sonriente, al presentarlo, en irónica referencia al quinto Beatle. El público le celebra la propuesta con aplausos.

Los Tres Vagos se presentan, hoy, como “los primeros (y quizá los últimos) exponentes del vagograss en Sonora”. Con su folk bluegrass, proponen un viaje en el tiempo. Con sus letras, Los Tres Vagos exhiben las vicisitudes del viaje por los difíciles, azarosos y divertidos caminos que hay que recorrer para abrirse paso por la vida siendo un joven músico. O un vago. Que, para el caso, dicen, es lo mismo.

Hay de todo: la historia de una serenata en la que nada salió bien y en la que, para acabarla, la serenateada ni siquiera se asomó al balcón; la afirmación, no muy convincente, de que el ayer ya no importa, de que todo ha quedado atrás, de que los problemas son asunto del pasado; el recuerdo de que, en el día a día, a pesar de nuestra aparente soledad e individualidad, todos llevamos por siempre un poco del otro.

Relatos de la vida cotidiana, pues, de la dura existencia, de las relaciones en la web, de cuando no alcanza para pagar la renta y nos escondemos de la casera; relatos de esa sensación de no ser de ninguna parte, de la experiencia propia, como cuando interpretan, a una velocidad de vértigo, algo que dice más o menos así: “Si me han visto de colero en el FAOT/ Es pa’ darme a conocer/ Pa’ cantar de corazón/ Músico y no un güevón/ Si me rasco la entrepierna […] es pa’ hallar inspiración”. En fin, “crónicas vagabundezcas”, las llaman, música urbana al estilo del profeta del nopal, Rockdrigo González.

—¿No hace falta el violín para ser un conjunto de bluegrass completo? —les pregunto al término de su actuación.

—¡No! —se apresuran a contestar Los Tres Vagos—. No somos puristas del género, del folk bluegrass americano. Te puedes dar cuenta que nuestras letras cuentan nuestras vivencias. Son para divertirnos. Son relatos de la vida cotidiana. Hablan de la dura existencia.

Curiosamente, su vestimenta muestra esta falta de purismo: Esteban, el del banjo, lleva un sombrero tipo australiano; Massiel, el guitarrista, usa una texana; Leonardo, el de la mandolina, trae puesta una boina y Alfredo, el bajista, luce un elegante sombrero tipo fedora.

Es importante hacer notar que a pesar del nombre que les cae como un divertido estigma que les gusta representar cotidianamente, los integrantes originales de Los Tres Vagos (Esteban, Leonardo y Massiel), son músicos con estudios formales. Esteban y Leonardo son egresados de la Universidad de Sonora. Massiel del Cedart, en Hermosillo, donde estudió el bachillerato técnico en guitarra clásica. Este conocimiento formal de la música, les permite a todos ellos expandir sus posibilidades con cada instrumento y con la voz.

—Es interesante el manejo de los coros en varias de sus canciones: la voz principal casi siempre tiene el apoyo de otras voces —les digo, mientras bebemos una cerveza al finalizar su concierto.

—En esto que mencionas tiene que ver la música clásica —dicen ellos—. Para nosotros, cualquier cosa que hacemos debe tener un sustento. En una orquesta, aunque sean veinte violines los que tocan, no todos están haciendo lo mismo. Ésa es parte de nuestra dinámica. Buscamos espacios en los que pueda entrar algún coro o un estribillo o un juego con los instrumentos.

—Llevan ya unos cuatro años tocando juntos. Entiendo que decidieron que ya es momento de tener un disco, ¿no?

—Ya está el material listo para meterlo al horno. Tendrá 12 canciones; 13 con el bonus-track. Pero como hemos compuesto ya alrededor de unas 20 rolas originales, tenemos la proyección de armar pronto un segundo material. Nuestro primer sencillo saldrá a finales de febrero de este año, con un video. Y esperamos que el disco ya esté circulando en marzo. Luego, a empezar a viajar para promover nuestro trabajo, que se dé a conocer el sonido vago, tanto en escenarios populares como en culturales. Aunque seamos vagos, queremos tener proyección en ferias del libro, por ejemplo, donde la gente está interesada en la palabra. Y si nos invitan a una reunión de folk americano, estamos seguros de que la música no va a quedar nada a deber. Como hoy. ¡Ya viste como aplaudieron los americanos!

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