Miniaturas Cínicas, de Ricardo Solís

 

Ramón I. Martínez

“Cuando escribo esto sólo tengo en cuenta mis impresiones y no pretendo establecer concepto alguno”, nos dice Ricardo Solís (Navojoa, Sonora, 1970) en uno de los ensayos que se agrupan en el título Miniaturas cínicas, aparecido a mediados de este 2019. En efecto, pese a su gran bagaje de lecturas, Solís no pretende teorizar sino ejercer la imaginación. Como reza el primer epígrafe de dos que abren el libro:

An essay is a thing of the imagination. If there is information in an essay, it is by-the-by, and if there is an opinion, one need not trust it for the long run. A genuine essay rarely has an educational, polemical or sociopolitical use; it is the movement of a free mind at play.

Cynthia Ozick

Afortunadamente, no estamos frente a un panfleto, sino ante un poderoso ejercicio de la imaginación, que cumple frente a los postulados del epígrafe que abre la obra de manera impetuosa y prometedora. Y no nos defrauda.

The only end of writing is to enable the readers better to enjoy life, or better to endure it.

Samuel Johnson

Este es el segundo epígrafe que abre la obra, y viniendo las cosas de quien vienen (el Dr. Johnson), no pudo Solís tomar mejor maestro, y se erige él mismo sin proponérselo en maestro a fuerza de compartir no solo su erudición y cultura literaria, sino su experiencia de vida.

En su ensayo “Residencia en Neruda” arroja poderosas luces sobre el misterio de la poesía, nos dice Solís: “Quien escribe, reordena y se basa en lo percibido y su interpretación. Quien escribe poemas añade a lo anterior la condena de saber que no se consigue timbrar el ánimo de otro sin alejarse de las convenciones; por eso el lenguaje debe ser transformado (sin atender a cómo pueda describirse tal mutación).” Eso es lo que Ricardo Solís nos ha transmitido a lo largo de una trayectoria poética de casi treinta años. Para muestra está su obra poética, extensa e intensa, que lo ha hecho merecedor de múltiples premios poéticos.

Nos dice el poeta Solís: “Aunque en este instante cito mayormente casos que han llegado a mí a través de la lectura, no defiendo el texto por sobre lo vivido, jamás podría colocar alguna obra determinada sobre la estatura humana de nadie. Y no trato de moralizar sino de colocar en perspectiva que, por mucho que digan ciertos radicales, aunque la vida forme parte ineludible de la obra de arte, esta no es la vida; puede parecerse, evocarla, hacerla sentir, formar parte de, hacernos decir que lo es, pero simplemente no.” Por eso no extraña el recorrido de episodios biográficos de Abigael Bohórquez, Ricardo Garibay, Jorge Ibargüengoitia, Sir Conan Doyle, Julio Ernesto Tánori, entre otros. Sin olvidar las referencias a la propia infancia.

Miniaturas cínicas  (Keli Ediciones, Guadalajara, 2019) de Ricardo Solís es un libro de perfiles ensayísticos claros, culto y ameno, abierto a la polifonía de las múltiples experiencias de los escritores que se han cruzado con el autor. Una invitación al diálogo entre amigos, es decir, de tú a tú y esperando el juego de espejos con el otro yo.

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