Los alumnos me han enseñado a ver el mundo desde sus ojos

Garante de un ejercicio óptimo, es el conocimiento que Celeste posee, joven que se ha preparado en las aulas y en la vida. Es economista con maestría en innovación educativa. Desde esa premisa la candidata devela su capacidad para el análisis y muestra las herramientas para trabajar en lo que la sociedad requiere

L. Carlos Sánchez

Celeste Taddei carga en sus brazos a una niña. La niña que hace unos instantes le entregó un manuscrito: “Bamos a ganar con el favor de Dios. Puro Morena…” Firma Danitza. En la colonia Altares, al sur de la ciudad, es tarde y todo juega a ser algarabía, porque el rumor de los sueños por un mundo mejor, permanece.

Si algo trasciende en la vida de Celeste, quien ahora es candidata a diputada local por el distrito once Hermosillo, es la integridad familiar y social con la cual se conduce y se ha conducido por la vida, desde siempre.

Celeste creció escuchando la trova de Silvio Rodríguez, al lado de sus hermanos el Pablo y el Koke, dos muchachos de mirada afable y amorosos con el prójimo. Celeste aprendió el discurso de la izquierda en el seno familiar, bebió la imagen de sus padres, esa que le ha hecho actuar en consecuencia: siempre salir a las calles a decir el pensamiento, el deseo de las cosas buenas para todos, la manifestación solidaria como una manera de abrazar a los demás.

En esta nueva búsqueda, el deseo de arribar a una tribuna y ser el eco de la sociedad en cuanto a propuestas de ley, Celeste acumula experiencias vividas también por los otros, porque en su desplazamiento cotidiano por las calles de Hermosillo, en el corazón de los barrios, la identificación asciende, y ancla en los proyectos que se estarán desarrollando en el Congreso del Estado.

Garante de un ejercicio óptimo, es el conocimiento que Celeste posee, joven que se ha preparado en las aulas y en la vida. Es economista con maestría en innovación educativa. Desde esa premisa la candidata devela su capacidad para el análisis y muestra las herramientas para trabajar en lo que la sociedad requiere.

Existen fuegos que iluminan desde donde uno los mire, parafraseando a Eduardo Galeano, (uno de los escritores predilectos y que figura en la biblioteca de la memoria de Celeste Taddei), y aduciendo esta frase al ímpetu que se le dibuja a la joven Taddei cada vez que sonríe mirando a los ojos de la gente que encuentra a su paso.

Hace una semana anduvo entre los puestos del tianguis, al día siguiente participó en una conversación propositiva con vecinos de La cholla, más tarde el mensaje de sus alumnos la sorprendió de felicidad, la reacción no se hizo esperar: “En lo personal, ser maestra ha sido una experiencia enriquecedora porque no sólo los alumnos son los que están aprendiendo, ellos me han enseñado a ver el mundo desde sus ojos, desde sus sueños, desde su preocupación por el mundo y el futuro, desde ese espíritu que ve todo posible”. Celeste dixit.

Tenemos, entonces, un potencial establecido en carácter de humanidad, el conocimiento y empatía. Celeste Taddei posee la más profunda mirada, la más honesta actitud: jovialidad y madurez que se requiere si de trabajar para los otros, es el objetivo.

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