Lo que importa es la creación

L. Carlos Sánchez

Puedo ocurrir en el momento más desolador. Cuando la madrugada asciende. Cuando la resaca se anticipa.

Puede que ocurra incluso en ese instante de ociosidad (bendita ociosidad, necesaria ociosidad), cuando la tarde se asoma como un domingo de tedio, cuando ya ni el Netflix convence.

Y estamos allí, con la inercia de un cuchillo que parte un limón. Con el ruido celestial del celofán que libera botanas, ante el tronido de los dientes que mutilan cacahuates.

La vida pasa en esos menesteres de ir y venir, de resolver el prontuario de los días. Y de pronto ocurre que tenemos un celular en nuestras manos, que acompañamos desde el mensaje la añoranza del camarada que sin saberlo estuvo silente mirando nuestros pasos de infancia.

Y ha vuelto. Se apersona en una conversación. Sigue siendo, descubrimos, el niño silencioso y agazapado. Todo lo mira, todo lo dice, desde un recuerdo nunca marchito.

Estamos en esas, cuando de pronto nos da por hacer click en la cámara del celular, mostrarle el instante como un objetivo. Y el arte hace lo suyo. El volumen impreso en la fotografía nos cuenta una historia de armonía, aunque el click sea meramente un impulso sin reflexión previa.

Pero contemplamos antes de enviar la postal, y encontramos equilibro en los colores, el matiz chillante de la salsa Sonora se ha vuelto una paleta que construye.

Los apuntes para un día de angustia o euforia, de alegría o divertimento. ¿Qué elementos hacen que la amalgama de objetos armonicen hasta presentarse como un acontecimiento artístico donde el ojo aguzado encuentra manifestación poética?

Aquí la interpretación se  nos revela como un noble momento de inspiración para quien interpreta. El mundo del arte vive repleto de la búsqueda a la que llaman contemporaneidad. Luego a los artistas conceptuales les da por aventar un cerillo al viento y aducen que eso es una intervención.

¿Cuántas ocasiones hemos visto en el interior de una galería de un museo de renombre (el MUSAS, por ejemplo) el supuesto arte que tiene como aval el mismísimo reciento, en un puño de tierra que presuntamente al instalarlo de tal o cual manera ese elemento se convierte en arte?

Incluso las obras más inverosímiles han sido objeto de premiación. La sorpresa como arrebato al espectador que nada tiene qué ver con el supuesto bagaje del arte contemporáneo. Está la obra en una exposición y tiene un título que lo rubrica precisamente como obra.

Hasta allí todo está bien. O debería estar bien. Porque es arte y el arte propone la sanación de un país donde la violencia asciende.

¿Pero qué ocurre cuando uno como espectador encuentra belleza en los elementos más simples y cotidianos que por obra del azar armonizan y son capturados también por un disparo accidental?

¿La imagen a la que hago referencia es una obra de arte o es solo la suerte de la contemplación desde una mirada sensible que relata su sentimiento respecto de lo que la fotografía y su composición le provoca?

 

 

One Response to Lo que importa es la creación

  1. Es solo la suerte de la contemplación desde una mirada sensible que relata su sentimiento respecto de lo que la fotografía y su composición le provoca

Leave a reply