La (ruda) belleza que nos persigue

Rumor de aquellos pasos
Omar Gámez Navo
Colección Ojos de búho, Unison, 2014

Rosa Espinoza

La franqueza en la poesía no es una cualidad que se pueda andar con disimulo. Cuando hay poesía las palabras pulsan, evidencian su brote agreste, tosco pero sincero, y fluyen, manan como el afluente de un germen: con una pureza irremplazable.

Me declaro huérfano de la primavera

camino como si me cobraran los pasos

Los motivos de la poesía pueden ser muchos, tantos como plumas. Un móvil puede ser la noche y sus heridas, el alma desquebrajada y el corazón, pero al final del camino, el verdadero motivo de la poesía es ella misma. Ella y su hermosa voluntad.

Omar Gámez Navo entrega en Rumor de aquellos pasos (Unison, 2014) su primer ejercicio poético. Habituado a la crónica y el relato, en esta obra ofrece más de una veintena de poemas presentados en tres tiempos: el primero sin título al que le siguen Mamachula y En la casa del Patraka espantan. Como buen narrador, Gámez Navo es un peatón, un andante que reverbera el ruido de la calle. El bullicio palpita en sus versos, aquellos que no esconden su pena por el amor perdido, no encubren el murmullo de su propio desánimo, ni evaden los pasos en la acera. La avenida le abre puertas y, en cualquier umbral, en el más escueto de los quicios encontrados a su paso, deja entrar al poema, adviene a esa luz que vuelve los significados, a esa luminiscencia que busca los signos de nuestro destino, diría Raúl Zurita. La voz de Gámez Navo dice:

Suelo pensar en los compas

que viajan en los techos de los trenes

a cielos inciertos

a infiernos seguros

Para Jeff Durango –así lo dice la contratapa de esta obra–, el trabajo de Omar Gámez Navo es tan verdad que pudiera diseccionarse y pintarse en las bardas de cualquier barrio de cualquier ciudad del mundo:

Lo que hago sin ti es asunto mío

Lo que haces sin mí es asunto de mi insomnio.

Lo cierto es que en estas páginas, hay un corazón que tañendo, erige poesía pura, diamantes en bruto con brillo propio y mucho, mucho brío poético para compartir.

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