La belleza es sólo un accidente

Tres poemas de Ricardo Solís


Operativo

Para los vecinos
puede ser más que un dolor de cabeza
aunque
–insisten sus protagonistas–
valen por una forma de paz
que justifica
encender el televisor
horas después
(por obra y gracia del montaje
la verdad
contradice el olor a sangre
y neumáticos).

Un tipo en pantalla
dispersa con epítetos la niebla.

La bondad colectiva
resplandece.


Desapariciones

El truco
no es difícil de apreciar
pero nadie lo ve.

Lo que tienen de sombrío
les falta en la tinta y el embrollo
monumental
de las preguntas
que suplen la memoria indecisa
(y esperanzada).

En la forma de proceder
del ilusionista
las palabras transforman la sustancia
y dejan su acidez
en un charco inmenso
de miedo.


Morgue

Seguramente consta
en algún sitio
el motivo principal
para destinar un espacio al ordenamiento
y conservación
de cadáveres
(mientras más frescos
mejor).

Lo que no se puede conocer
es el grado
de sorpresa
en el espeso perfume
del deterioro.

La belleza es sólo un accidente
que de vez en cuando
–injurias aparte–
se sienta en nuestras piernas.

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