KAFKA DESDE UN CUARTO PISO

 

Reinaldo García

Vivo en un cuarto piso. En las noches, cuando no está nublado, puedo ver las luces de La Gran Piedra. Abajo, hacia la izquierda un basural. Al frente, un tanque metálico abandonado, semeja un artefacto de la de la II Guerra Mundial. A la derecha, los vestigios de lo que fueran corrales de cerdos aun despiden cierto olor. Pongo mi silla de mimbre y junto a un lirio japonés (casi siempre florecido) me pongo a leer las anotaciones íntimas de Kafka.
En esta parte de la periferia de la ciudad las tardes son arduas. Pasan infinidad de vendedores. Te ofrecen desde especias comunes pasando por perfumes sospechosamente importados hasta carnes prohibidas pero yo insisto en leer a Kafka.
A juzgar por André Gide: “Con buenos sentimientos se hace mala literatura”, el autor de Metamorfosis viene a ser el niño malo de la película. Vaya tipo para ser agrio, duro de roer, sin remilgos. Por eso resiste una lectura desde un cuarto piso donde llegan todas las voces y todos los clamores.
Pasada las cuatro de la tarde comienzan a llegar los muchachos del barrio. Improvisan un juego de futbol. Aun no tienen tiempo para conocer a Flaubert, Stendhal, Celine y ya no decir a mi bien amado Kafka. La algarabía sube cuatro pisos y a ratos pierdo el hilo de la lectura. Ellos corren como semitas y europeos en pos de algo que rueda.
De una radio cercana llega por enésima vez la noticia de que ha muerto un tal Umberto Eco. ¿Será verdad? Voy por un café amargo y con cierto descuido miro el libro que he de leerme la semana entrante: América. Barthes o uno de sus discípulos me susurra que la mayoría de las novelas son una forma de muerte pues de algún modo convierten la vida en un destino.
Mi destino es sentarme en un cuarto piso y leer a Kafka mientras a la izquierda tengo un basural y a la derecha un corral de cerdos. Esto lo escribo en enero del año de gracia 2020.

 

Reinaldo García Blanco (Sancti Spíritus. 1962). Poeta y escritor radial cubano. Ha publicado entre otros: Perros blancos de la aurora (Editorial Orientes, 1994); Adiós naves de Tarsis (Ediciones Vigía, 1995); Instrucciones para matar un colibrí (Ediciones Santiago, 2002 y España, Diputación de Córdoba-Ediciones Unión, 2004); Campos de belleza armada (Ediciones Unión, 2007), ganador del Premio Casa de las Américas 2017, en el género de Poesía, por su poemario “Esto es un disco de vinilo donde hay canciones rusas para escuchar en inglés y viceversa”.

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