Javier Valdez fue un periodista que se atrevió a decirnos todos los días que vivimos en un narcoestado, que las instituciones son una farsa

Carlos Sánchez

Para no sepultar su nombre. Para hacer quizá lo que él hizo: dedicar su tiempo y pensamiento a las víctimas del narco.

Ayer, en Hermosillo, Café Taza Madero, específicamente, la raza se congregó ante el Conversatorio en recuerdo de Javier Valdez, a iniciativa del periodista Alán Aviña.

Los periodistas Juan Carlos Zúñiga, Luis Alberto Medina, Felipe Mora e Imanol Caneyada, ofrecieron sus miradas y conclusiones hacia el oficio del escritor extinto. Como moderadora fungió la reportera Cristina Gómez Lima.

Zúñiga compartió un texto donde cita al propio Imanol, Medina hizo el recuento de la información que Javier Valdez compartía con Proyecto Puente, medio que Medina dirige. Mora e Imanol mostraron la llave de la caja de pandora, sacaron de su chistera el bagaje y la importancia de la obra que deja como legado el periodista Valdez.

Imanol Caneyada es un tipo que sabe, el bagaje lo ha construido en la calle, al igual que Javier Valdez. Caneyada, autor de una lista cuasi interminable de libros (novelas, cuentos), tiene la capacidad de entender al otro. Tiene el anaquel de la memoria lleno de palabras. Por eso al decir lo hace con claridad profunda. Y dijo:

“Antes de iniciar la conversación quiero mandar un abrazo solidario a los reporteros de Ríodoce -apuntó Imanol sobre el line up del semanario donde trabajara Javier Valdez-. Cuando matan al líder de un proyecto como Ríodoce, la frustración, el coraje, la indignación, el miedo que sienten los compañeros que están allí, que estuvieron trabajando con Javier durante todo este tiempo, es brutal, es un sentimiento de orfandad muy grande, de incomprensión, de indignación, de no saber por qué estás haciendo lo que estás haciendo, de querer renunciar, de tomar medidas drásticas.

“En estos días entras a la página de Ríodoce y ves a un grupo de profesionales haciendo su trabajo de manera extraordinaria, siguen reportando no solamente sobre Javier Valdez y lo que pasó, sino sobre la realidad sinaloense. Es verdaderamente digno de admiración. Este trabajo periodístico que hace día a día, a pesar de lo que pasó, es la mejor manera de honrar a Javier.

“Javier Valdez sabía que lo iban a matar, era consciente de que tarde o temprano lo iban a matar. Cuando una persona elige que su trabajo periodístico es más importante que su propia vida, cuando hace esta lección, como la hizo Javier, lo peor que podemos hacer es enterrar su legado. Me parece fundamental que a partir de este momento el legado de Javier, su trabajo periodístico y no una estatua, no un nombre de calle, no un  mural, su trabajo periodístico se conozca y proyecte hacia todos los rincones de México y más allá. El legado de Javier desde el punto de vista periodístico, es enorme en muchos aspectos, uno de ellos que me parece fundamental, es que Javier no se cansó de decirnos que vivimos en un narcoestado, algo que no queremos aceptar, que no queremos asumir, y sobre todo los medios de comunicación de pronto no queremos reconocer.

“Este monstruo que enfrentó Javier Valdez en vida y del que dejó testimonio en su trabajo, de extraordinaria calidad, es un monstruo de dos cabezas que se compone del crimen organizado y del Estado con E mayúscula, del Estado donde están las instituciones, los tres poderes, los medios de comunicación y la sociedad. Este monstruo de dos cabezas se devora a sus hijos, a nosotros, y si algo hizo Javier Valdez en vida, fue el darle voz a esos hijos que no tenían voz.

“Hoy veo con tristeza el titular en un periódico que dice crearán espacios de protección para periodistas de los estados. Eso es mentira, no podemos los medios de comunicación, y Javier Valdez es lo que nos enseñó con su trabajo, no podemos seguir siendo interlocutores de los mentirosos responsables, cómplices de lo que está pasando en este país, que es el Estado, ellos son los principales cómplices, es una enorme mentira. Cuando a Benjamín Flores (extinto periodista sonorense), lo mataron, al día siguiente un grupo de connotados priistas dentro de los que estaba el ex alcalde de San Luis Río Colorado, Sonora, Jesús Bustamante, celebraba con botellas de champagne el asesinato de Benjamín, en una larga fiesta que duró hasta el amanecer. En este momento en Sinaloa los integrantes del gobierno, los fiscales, están celebrando la muerte de Javier. No nos olvidemos de esto, esto es fundamental, es el principal legado de Javier: fue un periodista que se atrevió a decirnos todos los días que vivimos en un narcoestado, que las instituciones son una farsa, una simulación, una enorme mentira, que son cómplices y creadores de este monstruo de dos cabezas en el que nosotros los ciudadanos nos hemos vuelto cómplices también, y le dio voz a los huérfanos que dejaba este monstruo, a las mujeres que se tragaba este monstruo con la promesa de riquezas y fama, a los secuestrados de este monstruo, a ellos les dio voz.

“El legado de Javier Valdez es lo que tenemos que conocer a fondo, esto es lo importante, él sabía que iba a morir, ¿por qué muere alguien si sabe que está amenazado de muerte?, porque cree que lo que tiene que decir es mucho más importante que su vida. Si nos olvidamos de esto, si nos dedicamos a hacerle estatuas y reconocimientos estériles, entonces el narco Estado habrá ganado, ellos habrán ganado. Conozcamos el trabajo de Javier, los libros de Javier Valdez tienen que estar en las Universidades, en las Licenciaturas de Periodismo, se tiene que leer a Javier Valdez, es la única manera de hacerle justicia. Y los periodistas tenemos la obligación de conocer su legado y de tratar de alguna manera de continuar con su legado”.

 

 

 

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