Hay más rabia que temor

Una conversación con Manuel Jiménez, quien hace teatro

 

Misuki Takaya

Manuel nos platica de La nube roja, una comunidad que intervine socialmente por medio de la creación escénica. La nube roja no sólo ha resistido al terreno agreste de selvas y montañas, sino también a la inseguridad que viven los pueblos en guerra.

En su propuesta, Manuel siempre incluye la palabra nosotros, un nosotros que abarca a la audiencia, a quienes ese día sentimos rabia, gusto, miedo y empatía en el discurso del hombre con cara de sonrisa de luna.

Recuerdo a Manuel con el corazón hinchado de saber que hay diferentes luchas: y hoy más que nunca la escena se volvió trinchera.

En corto, Manuel me cuenta sobre La nube roja: Es una comunidad que a partir de diversos procesos escénicos crea y comparte su perspectiva de la vida a través de la escena y sus encuentros. Nació de la tradición oral de un pueblo en las montañas de Chiapas el cual habla sobre unos seres que decidieron sacrificar su corazón para defender la verdad, su corazón se convirtió en una nube roja y de ahí decidimos el nombre.

¿Quiénes integran este proyecto?

Actualmente somos una comunidad en transición, cinco compañeros en resistencia creativa somos La nube roja.

¿Una nube roja viajera, a dónde van, qué los mueve?

Nos mueve la rabia y el amor a la vida, vamos siempre al encuentro, los espacios los propician las historias y donde nuestra historia tenga que suceder, allí estaremos.

Al escucharte hablar de La nube roja, se me vienen a la mente las palabras barrio, amor y resistencia. Más que una compañía de artes, son un colectivo de acción. ¿Cómo pueden resistir?

Creemos en la vida como motor de creación y resistencia, otros sufren más que nosotros y no sé andan quejando, sonríen y topan la vida con amor, de ahí siempre redescubrimos el rumbo. ¿Cómo resisten los proyectos culturales en un espacio de conflicto? Desde la creación, desde la vinculación social de nuestro entorno inmediato, sin ello seríamos un número más en la lista de desaparecidos en México.

Desde tu experiencia , ¿hacia a dónde va el teatro mexicano, hacia a dónde crees debería de ir?

Creo que no conozco mucho de todo lo que sucede a nivel nacional, creo que existen más propuestas apostando a la sociedad y eso me parece fundamental, creo que como el río busca el mar , nosotros deberíamos aún con un recorrido entre piedras y corrientes furiosas buscar la verdad y el amor como azul infinito.

Háblanos de los niños de dulces.

Para nosotros los dulces son un homenaje a las y los niñxs que venden dulces en nuestro estado, es decirles no todo es malo en Chiapas.

¿Hay miedo?

Siempre, pero hay más rabia que temor.

¿Quién es Manuel Jiménez? Y ¿Cómo ha cambiado su visión con este proyecto?

Soy un cuento furioso contado con mucho gusto, con mucho amor, tengo el ladrido del perro callejero cuando la noche es obscura y tiene que cuidar la luna. He aprendido a hablar y compartir con el alma encendida, eso es lo que veo en el camino y lo que soy por ahora.

¿Qué es el barrio, cuál es tu barrio, Manuel? 

El barrio es el lugar donde la vida vuelve el dolor poesía y el calor del sol nos tatúa memorias para no olvidar la raíz. Soy de la Comala del sur, vivo en La Bienestar Social, hogar de La nube roja y de corazones conquistando el mundo.

Esta conversación se realizó en la 39 Muestra Nacional de Teatro, dentro del conversatorio en el Centro Cultural del Bosque. Diciembre 2018.

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