Guitarra en mano

Marcos Tierrita Castillo

Abusado cabrón. Con esas dos palabras coloquiales y cotidianas recuerdo al Tierra. No hubo ocasión en que no me las repitiera una y otra vez, ya sea en esas fugaces visitas a su casa o en una aún más corta llamada telefónica.

El Tierra era certero en sus palabras y de breve comentario. Y digo era por el simple hecho de que un buen día decidió cerrar esos ojazos verdes para siempre y privarme de su mirada profunda y serena que sólo yo sé cómo me deleitaba observando en silencio.

Siempre me miraba así, sereno y silencioso como si tuviera algo que decirme a manera de consejo, pero se lo guardaba para después. Sé que fui una de sus más grandes preocupaciones, desde aquel inmemorial día en el que por azares del desamor y el destino me quedé a vivir con él.

Por mi edad no comprendía su situación y menos de esa soledad que me compartía y un día sin darme cuenta ya también ya disfrutaba, así como cuando te rascas una costra, duele pero de alguna manera encuentras placer en ese dolor o más bien en el hecho de poder soportarlo al recordarlo uno mismo.

Nunca lo cuestioné respecto a su novedoso estado civil y por supuesto que él tampoco hizo por dónde explicar. Pero si supo dejarme claras las cosas en sus eternas tardes con su guitarra en mano y repitiendo las letras de los Invasores de Nuevo León, esas que presagiaban su soledad, esas en que platicaba que le dolería el corazón el día que sin razón el abandonó le llegaría.

Esas letras me taladran la mente y me hacen sentir que daría lo que sea por borrarle ese episodio de su vida.

Aun así, vivir a su lado en esa soledad hoy entrañable, supo darme buen consejo pero sobre todo buen ejemplo. Hoy en su ausencia me parece escuchar su voz al mirarlo a los ojos en esa foto que tanto beso. Y es recurrente que me parezca escuchar a diario decirme: Abusado cabrón.

Guitarra en mano, café, nicotina y alquitrán. Elementos que lo describen a la perfección. Esos olores aún se pasean por su casa. Y por mi mente.

One Response to Guitarra en mano

  1. Recuerdo los gestos: Te apuntaba con el dedo índice moviendo la mano con enjundia hacia tí tres o cuatro veces con la mueca en la cara de querer decir algo y al final solo decía: ABUSADO CABRON…

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