Greñas, que no es apodo

 

 

Vladimir González Roblero

 

—¡Una foto con El Greñas! —digo mientras le pido a un compa que nos a tome la imagen con su teléfono.

—Greñas, que no es apodo —corrige él.

Click.

Raúl Fernández Greñas salió de los “camerinos” (la bodega del salón de fiestas) apenas unos minutos después de terminar el concierto de Luzbel. Firmó autógrafos en playeras, viejos casetes y discos, los emblemáticos: Metal caído del cielo y Pasaporte al infierno.

Después de 32 años, el guitarrista fundador de Luzbel volvió a tocar en Chiapas. Fue la noche del sábado pasado. La primera vez fue en San Cristóbal de Las Casas, en 1986. En ese entonces la banda tocó a beneficio del templo de La Inmaculada Concepción, a pesar de ser tachados de satánicos. Paradojas. El grupo recién se había fundado y realizaba giras por el país. Ese concierto fue junto a Arturo Huizar, la voz que identifica a Luzbel, y que ahora también gira como Lvzbel.

—Escuchen el nuevo disco, ¿o sólo quieren escuchar las que cantaba el otro? —dice Greñas en medio del concierto, refiriéndose a Huizar, con quien pelea legalmente el nombre de la banda y la autoría de las canciones.

—¡Tú toca! —le grito.

Inmediatamente suenan los acordes de “Destino final”, rola del disco El tiempo de odio, su más reciente producción. De nuevo headbanging, slam y camaradería. Uff.

Para entonces la raza estaba enardecida, reconociéndose en las clásicas: “Pasaporte al infierno”, “Kirieleison”, “La gran ciudad”. Esas prenden. En la banqueta, momentos antes del concierto, el tema de la charla entre los asistentes era la nostalgia.

—Es que los primeros discos son de antología, la voz y letras de Huizar, la guitarra de Greñas —dice alguien en corro.

—El nuevo disco está chido, pero nada como aquellos —respondo mientras bebo cerveza. En el salón se escuchaban fragmentos de “Juegos de pasión”. Era el soundcheck.

Es cierto. La tocada tuvo su primer orgasmo hasta la tercera rola. Fue “Pasaporte al infierno”. Las anteriores eran nuevas. Después in crescendo. La guitarra de Greñas fue la protagonista de la noche. De ella salió lo mejor, recuperando la historia, reservando para el encore los grandes himnos: “El loco” y “Por piedad”.

Al final Greñas, Luzbel todo, bromeó con los asistentes, y sonrió cuando alguien gritó: ¡Huizar! O cuando otro insistía en aquella rima de Álex Lora, de El Tri:

—¡Luzbel, Luzbel, me agarras el chile y juegas con él!

—Qué bueno que te gustó —respondió entre las fotos.

Click.

 

Vladimir Gonzaléz Roblero: Hizo el fanzine Alipuz y escribió la novela Cinitoporno. Es autor de las columnas Ucronia, de crónicas y relatos: y Zapping, de artículos sobre historia, arte y cultura. Tuitea como @vlatido. Actualmente vive en Tuxtla Gutierrez, Chiapas.

Léeme: www.zzapping.blogspot.com

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