Ficciones de Ocasión de Gerardo Hernández Jacobo

Apuntes de un lector diabético I:

Por: Luis Álvarez Beltrán

Las teorías de la muerte del amor o el fin del amor que Jorge Volpi expresa por medio de sus personajes en una de sus primeras novelas, El temperamento melancólico, cobran refuerzo o ilustración diversa en los relatos de Gerardo Hernández de su libro publicado en el 2016, pero originado en 2013, obra ganadora del Concurso Regional de Cuento Ciudad de La Paz.

Ficciones de Ocasión (FORCA Noroeste, 2016), más allá de diez cuentos con epígrafes de diez clásicos del rock anglosajón sigloveintero (como un guiño a la pasión musical desde la literatura), es una oferta fresca de narrativa urbana cuyo elemento aglutinante pudiera intitularse remitiéndonos a Fito Páez: el amor después del amor. A Volpi, Murakami y varios otros.

La evolución de Gerardo, conocidas sus Dos Píldoras Azules y su Crucigrama, novelas cortas que le abrieron paso en la literatura sonorense de la última década, se aprecia en una prosa refinada y trabajada con generosidad: esa generosidad que permite abordar los relatos y sentir a los personajes en un pálpito humano de profundo reconocimiento. Donde a veces la historia desnuda los prejuicios, los miedos y las mentiras que por largo tiempo nos contamos o nos contenemos de enfrentar.

Amar a una enferma terminal es acompañar a una enferma terminal: en eso se cifran todas las pruebas y todos los colores del arco iris del sentimiento humano. El azar juega su parte cuando un solitario e imberbe romántico debe participar en un desagradable juego donde la hipnótica belleza de su detractora, por lo menos, le hace la noche diferente.

Dos cuates en su primera juventud van al baile del pueblo y no están preparados para la dicha que propicia la providencia amorosa de la noche: desde luego tampoco para sus equívocos.

Como un regalo del amor en el mejor entendido de Ficciones de Ocasión, una relación de ocasión, un encuentro casual llevado a una experiencia límite pero también sublime, dos mujeres comparten un café y, entre recuentos de sus motivaciones, enfrentan el dilema de la entrega o las posibles formas (correctas, dolorosas) del adiós…

La construcción cuidadosa y relajada de los relatos, bien llevados, se factura y se confirma  con la entrega de Sullivan, en la diatriba entre un funcionario muy al estilo del México de hoy y un periodista de perfil bajo enfrentado a los demonios del día a día de su oficio y de las reglas del juego de la política mexicana… con   el aderezo de un ingrediente familiar que distiende aún más el pretendido arreglo. Hernández Jacobo hace gala del oficio concerniente a este género.

El lado B  de este disco-libro arranca con cuentos que retraen a la memoria aquellos LPs que enlistaban los éxitos de todo un año, diferentes canciones de diferentes artistas, como un top ten que no encuentra error en sus selecciones: Inocente Abril sigue exponiendo a los adustos hombres y sus devaneos sentimentales a partir de una realidad cuyas explicaciones no se detallan sino que constituyen un telón de fondo que tan sólo sentencia separaciones, divorcios, infidelidades, ultimadamente soledades, rupturas, relaciones de juegos sin reglas o de reglas rotas, las historias tanto como sus improntas al final sorpresivas y desconcertantes. La condición humana que acecha a los adultos a partir de la complejidad de la nueva edad del mundo. La cada vez más reconocida, o ni siquiera eso, aceptada, inconstancia de los que en un punto acordaron unirse. Los tropiezos. Los defectos. Las fallas. Los errores. Siempre los desencuentros.

Dibujar un círculo es un acercamiento a la psicología y a la filosofía por medio de una entrevista de trabajo. El cuento reivindica su compromiso libre con el sabor dialéctico y con la estimulación intelectual.

Gerardo narra desde personajes que evocan, que salen al paso, vuelven sobre sus pasos y/o tropiezan con relaciones que habían quedado atrás o que los habían dejado atrás y recobran presencia endemoniada con su carácter irresoluble o irremisible y aciertan siempre a dejarnos un qué pensar acerca de cuándo carajos a los lectores nos sucedió algo así, algo parecido, y cómo en las páginas se nos presenta nuestra propia vida, a veces no tan divertida o a veces definitivamente tan disparatada.

La variedad de las historias, la tersidad de la prosa, el carácter intimista de los personajes y sus pensamientos expresados, la clave de atinado humor que priva en varios cuentos, su resolución certera y la conclusión del texto como una diversidad y una unidad, hacen que el libro se recomiende solo.

Los sonorenses siguen dominando, como pitcher con récord ganador, el Concurso Regional de Cuento y Poesía Ciudad de La Paz. Con Ficciones de Ocasión de Gerardo Hernández Jacobo no sólo se trata de un libro laureado. Es un libro de relatos que vale la pena leer. Habla de la solidez actual de la narrativa sonorense, cuyos límites apuntan sumamente alto.

https://www.youtube.com/watch?v=I-jM7CPHrYY

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