Extractos en libros de artista, esos monstruos de la desolación

L. Carlos Sánchez

Todo acto de creación es un atisbo autobiográfico. Las obsesiones de pronto se vuelcan en emoción.

El arte es la vereda que nos conduce a nuestra identidad. La respuesta de preguntas: ¿quién, soy, qué deseo, hacia a dónde quiero ir, qué me satisface o desasosiega?

En el curso de la creación se apersonan los fantasmas de la infancia. Los rincones más insospechados. Asiste al interior el arte como un dosificador de tormentas. Porque compartirlas aligera la carga.

Marlén Loss traza la historian de lo que le ha tocado mirar. Lo hace en una búsqueda ingeniosa que le construye desde ya su propio lenguaje a través de la plástica. Entonces nos convoca y acudimos a la su exposición Extractos en libros de arte, (resultado del trabajo realizado con el apoyo PEDCA-FECAS 2017-2018 en rubro Jóvenes Creadores) que es en la Galería Bicentenario, que es durante una noche lluviosa y en la que hay vino de honor, panecillos con paté y palomitas, donas con canela.

Dice Marlén que “Este es un trabajo que llevo realizando desde diez meses atrás, es mi primera experiencia en trabajar con libros de artista. Fue muy satisfactorio, descubrí nuevas técnicas, descubrí cómo expresarme más libremente, más que como antes solía hacerlo. Es diferente cuando trabajas con bastidores a cuando trabajas con libros porque en este caso tienes qué elaborar un libro que tenga portada o también el libro objeto que es agarrar un libro y transformarlo.

“El libro de artista se prestó en esta ocasión como si fuera un diario, yo escribía en este libro, manejando diferentes texturas y pude equivocarme, tachar los libros con esa libertad. Algo interesante de este trabajo es que los libros son interactivos, los espectadores pueden agarrarlos, hojearlos, manipularlos”.

Antes de acceder a la sala, el director de Instituto Sonorense de Cultura (ISC), Mario Welfo Álvarez Beltrán, bienviene a los asistentes. Y comenta:

“Estamos en una etapa donde los beneficiarios de estos apoyos que otorga la Secretaría de Cultura del gobierno de la República e ISC están terminando, y como deben cerrar sus proyectos éstos se presentan al público. Ahora la compañera Marlén Loss nos está invitando a conocer el resultado de su proyecto con el cual todos nos llevaremos un buen sabor de boca al observarlo.

“Es muy importante conocer los proyectos a partir de los apoyos que dan las instancias culturales. Fueron alrededor de cuarentaitrés jóvenes sonorenses que recibieron este apoyo durante 2017-2018 y al final de cuentas la única intención que tienen las instituciones es que el artista se apoye para el desarrollo de sus trabajos, pero también es muy importante que los ciudadanos presenciemos el resultado de estos proyectos”.

Luego de la voz de arranque, siendo las horas precisas para el análisis, la emoción mediante la mirada, los espectadores accedemos a la galería.

Ulises Lima, artista plástico, curador, apunta en el texto de sala que “Marlén Loss por medio de este libro de artista, explora diversas aristas de una sociedad aparentemente benévola, mostrando una vertiente de uno de sus integrantes más obcecados. Con esta serie Loss se despoja y despide de una personalidad que pertenece a su pasado, abrazando al mismo tiempo su renovada perspectiva”.

Ante la premisa de Ulises Lima que convoca al pasado de la pintora que es Loss, la pregunta se me revela obligada: ¿Cuánto de ficción puede haber en un acto de creación y cuánto de autobiográfico?

Imposible saberlo. En el instante que las ideas obedecen al impulso en ese instante de creación el subconsciente hace de quien crea, su instrumento.

Lo que no es imposible saber es que Marlén en un acato a su interior, toma por los cuernos el pincel de la honestidad. Lo hace con actitud de niña. La niña que sigue siendo y que de pronto un día decidió enfrentarse a sí misma, a su historia, la familia, que es por ende la sociedad.

A Marlén es evidente que le duele el maltrato infantil, es evidente que los monstruos que construyen la desolación también le habitaron y quizá le sigan visitando. Uno nunca puede sanar por completo de los miedos que un día nos inventaron por nuestro bien.

Acudir a la galería y encontrarse con la propuesta de Extractos en libros de artistas, es encontrarse también con ese ingenioso desplante para construir de manera distinta un discurso plástico que acontece con un volumen por demás armonioso.

Hay aquí una mezcla de colores que si bien es cierto complacen la mirada, provocan alegría, el discurso que plantea no dice lo mismo: las historias nos conmueven siempre. Porque están contenidas las nostalgias dichas desde la más pulcra incitación del pincel.

Un libro se convierte en el más prodigioso mar que libera. Un libro es un objeto que pierde lo sagrado, o lo estimula a más, cuando las manos lo intervienen y lo personalizan. Marlén juega a ser libre y en su contra discurso nos deja en claro que también las prisiones le visitan con su nombre.

Infancia es destino. La máxima que parecería ser cliché, con la salvedad de que en este caso se convierte en una máxima fiel e implacable.

 

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