Eusebio Ruvalcaba

Imagen: detalle de la portada del libro Un hilito de sangre.

Bruno Herley

A mediados de los noventa, con septiembre sobre la espalda y el calor azotando a los pájaros en la arboleda, Porfirio trajo un libro entre los brazos, en su portada había un joven sentado en un sillón con una mujer a cada lado, su título: Un hilito de sangre.

Adrian, Julio y yo, hicimos un círculo de préstamo para leer el libro y descubrimos una novela fresca, irreverente, de enorme sentido humano, Eusebio Ruvalcaba era el autor, la historia un reflejo de nuestras vidas, con ella nos inyectó la eterna adolescencia de ser creyentes del buen desmadre de vivir.

Cada cierto tiempo volvíamos a la novela como si fuera la primera vez, entre pedas y comidas recordábamos el relato: era nuestra autobiografía por adopción. Eusebio contó lo que éramos, somos y seremos. Nos hubiera gustado cruzar palabras con él, preguntarle ciertas cosas a las que buscábamos respuesta. Ni modo, en otro tiempo y espacio será. Un abrazo hasta el cielo, Eusebio.

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