Escribir el poema es el último acto del poeta: Jorge Ochoa


Josué Barrera Sarabia

Los asistentes escuchan atentos a Jorge Ochoa, quien después de leer un análisis sobre La raíz del Ángel (ISC, 2016) de Alonso Vidal, empieza hablar sobre su concepción del ser poético. Quien más que él, heredero de Bohórquez, para confesarnos su visión de la literatura.

Carlos Sánchez, su compañero de mesa en el Museo Costumbrista, observa que su amigo está hablando como pocas veces y aprovecha para cuestionarlo de manera provocadora durante el primer día de actividades del Festival Alfonso Ortiz Tirado 2017 en el pueblo de Álamos.

Alonso escribía poesía pero no era poeta, sentencia Ochoa como respuesta a una de las preguntas de su compañero. Cualquiera puede escribir versos y quizá algunas líneas se salven, pero ser poeta es otro rollo. No eres tu el que atrapa la poesía, sino que tu eres el instrumento de la poesía.

Carlos examina cada palabra de Jorge y acompaña el diálogo con lectura de poemas del libro editado por el Instituto Sonorense de Cultura. La presentación de esa noche es la primera actividad del año en torno a la conmemoración de los 75 años del nacimiento del poeta.

Sánchez regresa a cuestionar al poeta, entonces su compañero señala que Vidal nació con el periodismo y después brincó a la poesía. Recuerda que una vez Abigael Bohórquez le comentó que sin Vidal, el periodismo cultural en Sonora estaría tuerto. Por otro parte, ambos presentadores coinciden que su legado en el periodismo y en la difusión cultural es incuestionable, ya que fue guía de varias generaciones de escritores e iniciador de instituciones culturales en el Estado.

La importancia de La raíz del Ángel es la evidencia del desgarramiento humano de una persona que intentó escribir grandes versos, menciona Ochoa. Alonso se cuestionaba a sí mismo, se preocupaba y aceptaba no estar a la altura de otros poetas. Sin embargo, hay que leerlo para que cada quien tenga su propia opinión.

¿Y la poesía?, ¿qué es?, pregunta Carlos para finalizar la presentación. Jorge hace una pausa y responde con la experiencia de un hombre que respeta la palabra: la poesía te salva, te ayuda. Es como otro Dios. Es aquello que te salva todos los días. Escribir el poema es el último acto del poeta. Fregarte en ella, eso es la poesía. Es un castigo y no un privilegio porque no todo en la vida es belleza. La poesía también niega, se enrabia, también escupe. Es lo que realmente te hace estallar. Es una cólera embellecida.

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