Es un camino muy extenso, en la fotografía nunca se deja de aprender

Tizoc Santibáñez. Foto: Juan Casanova

Carlos Sánchez

Tizoc Santibáñez es fotógrafo. En todo lo que conlleva este oficio: investigar, observar, disparar. Con responsabilidad. Así lo sugiere en esta conversación que se da a partir de que una de sus fotografías, Ruta 30,2, ha sido ganadora de la Segunda Bienal Nacional de Paisaje, convocada por el Instituto Sonorense de Cultura.

Tizoc, al enterarse de que una de sus obras quedó seleccionada para la exposición, 43 obras de mil 146 inscritas en la convocatoria, hizo el viaje desde Tijuana a Hermosillo, ciudad donde iniciara su carrera como profesional de la cámara. De aventón, nomás para estar presente en la inauguración.

Minutos previos al inicio de la ceremonia, en el Museo de Arte de Sonora, Tizoc disparaba con su cámara, quería llevarse el recuerdo de esa noche de jueves. De pronto su nombre se escuchó en el recinto. Fue así como se enteró que una de sus obras mereció el premio de adquisición.

Dos días después, luego de observar de nuevo la exposición de las obras seleccionadas, conversamos:

–Tizoc, ¿qué te significa ser ganador de la Segunda Bienal Nacional de Paisaje?

— Significa varias cosas. Siempre que vengo a mi ciudad, a ver a mi familia, a ver a mis amigos, son momentos de mucha melancolía, de sentimientos muy profundos. Y ahora que me sucede esto, que sorpresivamente me mencionaron como ganador, pues aumenta todo eso. Las emociones son muy fuertes, me siento muy conmovido, halagado, me siento a gusto, me siento muy bien.

–¿Por qué te tomó por sorpresa el premio?, ¿no estabas convencido de que podías ganar?

–No me lo habían dicho. A la otra artista que también tuvo su premio de adquisición, sí le avisaron, porque ella estaba en el DF, pero de mí sabían que vendría, porque me enviaron invitación y confirmé que vendría. Pero no me dijeron nada. Y lo que sucede también no es que dude de mi trabajo, sino que la tendencia es más abstracta hoy en día, y mi paisaje todavía está dentro de lo formal, por ese lado no pensé que tendría estos resultados. Pensé que posiblemente una mención honorífica, pero qué sorpresa tan bonita.

–¿Qué te llevó a definir la edición de esta fotografía con la que ganaste, Ruta 30,2?, ¿qué es lo que detonó para que decidieras acercarte a este lugar y hacer el clic en tu cámara?

Ruta 30 forma parte de un proyecto que estoy desarrollando, que se llama Penumbra, que es paisaje nocturno. Estas fotos que propuse para esta Bienal, inicialmente forman una serie, pero fue escogida una fotografía de una serie de tres. Lo ubiqué más como paisaje, como que contenía todos los elementos formales de un paisaje. En la imagen se pueden observar casas, hasta su interior en un plano principal, hasta un infinito donde se ve un cerro, donde se ven otras colonias en una zona rural que queda en los alrededores de Playas de Rosarito.

Yo por la formalidad del paisaje, por integrar lo social en el paisaje, que vienen siendo esas casas de la zona marginada y la composición con la naturaleza, pensé que reunía todos los elementos y que tenía ese peso para un concurso. Porque las otras fotografías que estoy haciendo en el proyecto son más solitarias, son ya sin nada, es naturaleza sola, de noche.

–¿Este premio es una consecuencia de tu pasión por la foto, de la fidelidad sobre el oficio?

–Sí es eso que mencionas, pero también es un resultado de perseverancia de tantos años, de madurez en la fotografía, de seriedad. Es un camino muy extenso; en la fotografía nunca se deja de aprender. Ahorita estoy incursionando en el paisaje, yo vengo de la formación de fotoperiodismo, que ya me retiré de eso desde hace algunos años y estoy incursionando en otras cosas. Decidí entrarle al paisaje un tiempo, en un inicio así lo decidí, ahora ya lo veo como algo más serio, pero también pretendo hacer otro tipo de cosas en la fotografía. Pero sí tiene que ver con lo que dices, tiene que ver con la perseverancia, con el amor que le tengo a la fotografía.

–¿Cómo fue tu encuentro con la fotografía?, ¿la fotografía te elige o tú la eliges?

–En un inicio yo la elegí porque me sentí competente de usarla como una herramienta de expresión. Tiene mucho que ver con la oportunidad que me brinda de expresar lo que yo tengo dentro. El fotoperiodismo lo dejé porque llegó un momento en el que no me permitía expresar mi interior. El fotoperiodismo es un compromiso social muy fuerte, en el que uno no debe intervenir tanto, como persona, entonces viré hacia otras direcciones dentro de la fotografía, que me permitiera eso.

–¿Esta fotografía de Ruta 30,2 puede ser la más importante que has tomado en tu vida?

–No. No sabría decirte cuál es la más importante.

–¿Si podrías decirme, si indagas en tu memoria inmediata, qué fotografía hecha por ti marca un hito en tu vida?

–Creo que no. Individualmente, hablando de imágenes, no tengo algo favorito, siempre que lo englobo es en algo como en series, no de manera individual. He hecho fotos que me han gustado, en fotoperiodismo y así, pero es muy difícil decirte que a partir de esta foto me di cuenta de algo. No me enamoro mucho de mis fotos, de manera individual, me enamoro más de series, de proyectos, de una serie que forme un contexto, un tema.

–Si pudieras reseñar qué le ha aportado a tu vida la fotografía, qué te ha hecho ser este oficio, por favor.

–Primero que nada cuando era fotoperiodista, me consideraba un servidor social, contribuir con la sociedad para alguna mejora, intentaba hacer algo, creo que no lo logré muy bien porque no tenía la madurez que se requiere para una responsabilidad como esa. El fotoperiodismo es una responsabilidad muy fuerte, que la gran mayoría no digerimos y creemos que la estamos haciendo bien; creo que debemos replantearnos cómo hacer fotoperiodismo. En un inicio fue eso, ahora es como una cosa muy de mi interior, es algo que deseo sacar, expresar, que quiero que si hay alguien que se sienta identificado se sienta bien con mi trabajo, es ese tipo de contribución que quiero hacer.

–Cuando dices que estás haciendo cosas que salen de tu interior, me parece abstracto, porque ¿cómo es una fotografía que hable de tu interior?, ¿tu interior a través de tu mirada?

–Sí, a través de mi mirada. Ahora lo que estoy haciendo por ejemplo, en mi proyecto que es Penumbra, estoy mostrando un sentimiento digamos subversivo, subversivo a lo establecido política o socialmente, que tiene que ver con el lugar en donde vivo ahorita, refiriéndome al entorno social que hay allí, en parte, no puedo generalizar, pero es como una subversión, un alejamiento de que si la luz es la verdad y se considera que la oscuridad es la mentira o es donde no hay nada, en la luz yo veo mucha falsedad, mucha hipocresía, entonces al alejarme  encuentro más honestidad.

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