Ensayo de dos crímenes

Martín Salas Dávila / Foto de Magdiel Olano

La capilla de Nuestra Señora del Carmen se vuelve escenario de uno de los crímenes pasionales más escandalosos en la historia de ciudad. El cadáver de un párroco es el único punto de partida para esta investigación policial con tintes políticos y religiosos bastante evidentes. En medio de la catástrofe las labores de un detective privado se vuelven imprescindibles. En las calles lo conocen como el Negro. Es famoso por la sutileza con que encuentra agujas en medio de los pajares. Dentro de algún despacho roído del centro de Hermosillo el Negro busca respuestas bajo el calor espeso de una nube de humo. Con expediente en mano intenta encontrar pistas que lo lleven al asesino del padre Carbajal, hasta que una visita inesperada viene a interrumpir sus indagaciones. Dos hombres llegan con un nuevo trabajo, descubrir a los culpables del nacimiento de la llamada novela negra en Sonora. Los principales sospechosos, ni más ni menos que dos las plumas más certeras dentro de la hostil narrativa del noroeste mexicano, Gerardo Cornejo y Alonso Vidal.

Carlos René Padilla, autor de Amorcito corazón; No toda la sangre es roja; Un día de éstos, Fabiola (Nitro/press) y Yo soy el araña (Reservoir books) trae a sus lectores Los crímenes de Juan Justino y Rodrigo Cobra (ISC, Nitro/press), obra ganadora del Concurso del Libro Sonorense 2018. En ella nos hace el ensayo de dos crímenes, los perpetrados por los icónicos Rodrigo Cobra y Juan Justino,  ambos personalidades del inframundo literario regional. El primero inmortalizado por La madriguera de los Cobra, título de Vidal que cuenta sobre los amoríos de dos respetables caballeros de Paredones, un pueblo situado en algún rincón escondido de Sonora, y el consecuente asesinato de uno de ellos. El segundo, Justino, quien nace de mano de Gerardo Cornejo y nos revela la vida de un hampón con uniforme, un criminal con carrera en las filas del poder judicial que hace de la impunidad y la corrupción las principales herramientas para su oficio. Un personaje hasta entonces desconocido para las letras de la región.

A la manera de una novela policiaca el escritor nos expone la evolución del género noir desde sus orígenes anglosajones hasta su adaptación al ambiente latinoamericano.  Reconocidos escritores hispanoamericanos como Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares experimentaron con la tendencia más de una vez. En el caso de México encontramos El complot mongol de 1969, una novela con la que el escritor Rafael Bernal nacionaliza el género y que Padilla no duda en mencionar a lo largo de sus líneas.

Con esta investigación policial sobre la literatura de Gerardo Cornejo y Alonso Vidal, Carlos René Padilla nos permite adentrarnos a las posibilidades que ofrece la producción literaria local de los últimos decenios. Al mismo tiempo nos da muestra de cómo la escritura de la región ha logrado posicionarse universalmente por medio del uso de las formas literarias. De igual forma nos ayuda a entender toda una tradición, la denominada Literatura del Norte de México.

Deja un comentario