En el patio de Hypatia

Escribir, decir, aprender, enseñar: mostrar.

L. Carlos Sánchez

Elucubrar en el filo de la organización. Al límite. Con los imprevistos a cuestas. Como un machete que se abre paso entre la hierba para seguir andando.

Porque el deseo que es pasión así lo dicta. Pensar en los otros, la creación y desarrollo de un encuentro de voces que por atino se denomina: Foro de Babel.

Usurpar funciones, desde la libre, lo que hay que hacer que se haga. Y ya.

En el convite de los que también dicen y hace. Escritoras, escritores, investigadores, las más conocedoras voces de quienes concentran la pupila y su palabra en los temas que nos atañen todos los días.

Escribir, decir, aprender, enseñar: mostrar.

En el patio de Hypatia. Allá atrasito, donde las ramas de un árbol guarecen, donde la comunión de los presentes provoca ese halo de armonía que levita. En armonía.

Le tocó ayer a Joel García, a manera de rompehielo, la presentación de su cuentario Café Trotsky (ed. MAMBOROCK 2023).

Flanqueado por sus compas, que también escriben, Lenin Guerrero, Omar Gámez Navo, la tarde arqueó su vuelo y las palabras convertidas en arco lanzaron sus flechas. En el puro pecho.

La descripción del contenido por parte de los exponentes, la perfecta sugerencia para el deseo de abrir las páginas del Trotsky.

Con elegancia, contando cada uno las virtudes de la literatura que contiene el libro de marras, reminiscencias del padre y su proclividad a la lectura, la militancia, según nos contara Lenin Guerrero.

Con la desmesura y énfasis en lo políticamente correcto, ya estuvo bueno, según nos refrendó Omar Gámez Navo, al referirse al cuento Colosio, sí, contenido en el Café.

Joel García, ya en el camino de hacer constantes sus exposiciones, compartió un fragmento del cuento que da título al libro: cuánta precisión, elaborada con bisturí cada una de las frases, las anécdotas que bajita la mano contienen esa tan necesaria reflexión hacia el contexto y hacia nuestro interior, la historia que nos ha tocado vivir.

Cuánto felicita la posibilidad de una tarde entorno a las palabras, acuerpados de libros y más libros, en un jardín casero, como si uno estuviera en el corral de cualquier casa del barrio.

La confianza de opinar. Y permanecer, porque nomás bajándose del estrado los muchachos del Trotsky, inició la presentación del libro La Bolivia, de Adriana Montenegro, esto con comentarios de Suzette Celaya, escritora. Después hubo cine, con cineclub La chora, y para cerrar la cúspide, la conferencia: Comunidades reimaginadas, impartida por Quya Reyna.

Desde antes y hasta hoy, tenemos un patio en la colonia 5 de mayo, donde ocurren los encuentros, diálogos que incitan a la reflexión. Pásele, que el programa continúa.

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