El Ring: situación actual de Guaymas

Por Francisco Mendivil Álvarez

Como analogía de una pelea de boxeo se me figura la situación de la actual administración de Guaymas. Se nos presentó un boxeador peso pesado de pantaloncillo azul, quien en su campaña vociferó ganar la pelea y quedarse con el ring (presidencia municipal). Las apuestas le favorecieron 2 a 1 respecto a su contrincante de pantaloncillo rojo. Al final ganó el ring el de azul que, por cierto, se llama Lorenzo. Festejaron con bombo y platillo, anunciaron su hazaña a sus seguidores (pueblo) que, emocionado, brincaba y saltaba desde el graderío. Al terminar el festejo, Lorenzo se asombró de que la gente aún permanecía en sus asientos, nadie le había informado esa noche que la pelea estelar estaba por comenzar y sería contra un peleador muy rudo y constante, ya que los rounds serían 3, con un año de duración cada uno. Al subir al ring el contrincante de monstruosa corpulencia (deudas y la empresa recolectora de basura: PASA), se le abalanzó sin piedad a Lorenzo, quien atónito bajó la guardia y fue severamente vapuleado, sintió como si un camión de basura le PASArá por encima. La gente que había pagado sus apuestas (impuestos) y que confiaba en las habilidades de Lorenzo, sintió decepción y en un arrebato comenzaron a madrear, pendejear y a exigir resultados a Lorenzo y a su equipo, hasta sus padrinos se sintieron avergonzados.

Lorenzo y su equipo, quienes tienen la camiseta bien puesta, voltearon al graderío para pedir comprensión, solidaridad y apoyo para vencer al rival, la culoneria enardecía más al público; había opiniones divididas: hay quienes por bondadosos y al ver la situación tan lastimosa de Lorenzo, querían bajar al ring a ayudarle, otros opinaban que por qué chingados iban a socorrerlo, pagaron las apuestas (impuestos) para verlo en acción… puro alimento para los cuervos que ni están a favor ni en contra.

Durante el espacio de súplicas de Lorenzo, su equipo se entretenía más en discutir y dar explicaciones a la gente del graderío, en vez de pararse y pelear, pues el contrincante aprovechaba y seguía destrozando arriba del ring.

Conclusión: si te subes al ring, ¡aguas!, siempre habrá gente en el graderío viéndote.

 

Francisco Javier Mendivil Álvarez, nacido en Hermosillo, pero criado en Guaymas, Sonora. Actor empírico desde sus inicios hace 15 años. 

 

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