El móvil del crimen, el móvil del escritor y las motivaciones de Carlos Sánchez

Carlos Sánchez. Foto: Gerardo López Gerardo
Carlos Sánchez. Foto: Gerardo López Gerardo

 

Por María José Munguía

Entre risas de niños, rumores de conversaciones maduras y un cúmulo de libros, se desarrolló la primera presentación del texto dramático: El móvil del crimen, del consagrado autor y camarada de la inmensidad de las calles, Carlos Sánchez. El encuentro fue en la Biblioteca Pública Municipal “Rafael V. Meneses”, el día veintiuno de enero del veinteveinte.

El papel de presentador lo fungió Martín Salas, compa íntimo del autor y estudiante de la Lic. en Literaturas Hispánicas. En su introducción, Salas nos habló de la trayectoria de Sánchez, pero sobre todo de la labor humanitaria y artística que lo inspira y es el móvil de sus relatos: sus visitas constantes a la marginalidad de las cárceles en las que establece un diálogo empático con las y los reclusos a quienes frecuenta e imparte talleres de escritura para ofrecerles una libertad alterna. Tras la conclusión y los aplausos que despidieron a Salas, el micrófono llegó a las manos de Carlos Sánchez; expresó unas breves palabras de agradecimiento y después dejó que su obra hablara por sí misma y cobrara vida entre los oyentes.

A partir de su lectura se inicio un diálogo a micrófono abierto en el que los asistentes preguntaron al autor cosas como: ¿Por qué la violencia es su tema recurrente? A lo que él respondió que el tema lo eligió a él, pues desde niño estuvo expuesto a la dureza de las calles y los fileros que son lluvia constante en el espacio marginal del que proviene.

Una pregunta muy repetida por todos los presentes, y considero que también por el lector de este artículo, es la siguiente: ¿Cómo logra empatizar y poetizar el discurso de los reclusos? Su respuesta fue que el componente principal es saber escuchar y encontrarse libre de prejuicios ya que el pensamiento poético está incluso en los que aparentan no haber leído nunca.

Podría alargar el artículo platicándoles las experiencias que el autor nos confió sobre su proceso creativo, sus visitas a prisiones, cómo comenzó a acercarse a ese recinto de la mano de Abigael Bohórquez y las relaciones inquebrantables, y en algunos casos, mortíferas que ha construido a lo largo de sus veinticinco años de trayectoria… Pero no lo haré porque aquel encuentro sólo fue el primero de los que habrá para presentar El móvil del crimen, la más reciente e interesante propuesta de Carlos Sánchez.

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