El cuerpo es el tema absoluto

Shanti Vera. Foto: Juan Casanova

L. Carlos Sánchez
Shanti Vera expresa incluso con la mirada. En un mundo desde la danza, dice el pensamiento, las ideas. La estática del cuerpo que también habla. Y la estética.

Acude Shanti a Un Desierto para la Danza edición 26. Propone un taller, propone una coreografía.

Él es chiapaneco, y la academia la cursó en Veracruz. Dirige la compañía Cuatro X Cuatro. Y reparte el conocimiento a través de talleres, que también son una exploración.

Shanti hace la sinopsis de los móviles que lo tren a Sonora. Y están aquí:

“Vengo a este Desierto a impartir un taller que se llama El cuerpo vacío y yo le he puesto apellido: es un laboratorio de pensamiento en acción, que tiene qué ver con pensar desde el cuerpo.

“También estaremos presentando la pieza que se llama El cuerpo vacío, que de alguna manera es un proceso de investigación que termina en esta pieza conmemorando los diez años de Cuatro X Cuatro.

–¿Cuáles son los puntos de partida para la elaboración de esta pieza?

–El cuerpo es el tema absoluto y desde ese lugar se despliegan diferentes formas de abordar lo múltiple en el cuerpo, es un juego de irse hacia el vacío a partir de la comunicación entre dos cuerpos, el otro performer es mi hermano, y dialogamos con la forma pura, con el sonido, con el color, con el espacio, y de alguna manera lo que tratamos de exponer es lo importante de trascender la comunicación verbal y poder poner desde el cuerpo otras formas de comunicarnos.

–¿Cómo y cuándo es ese momento en el que dices: seré bailarín?

–Fue un proceso que se fue dando desde que era pequeño, primero entré a danza folclórica, luego me metí a teatro, luego me fui a estudiar a la Universidad Veracruzana porque mi hermana se había ido a estudiar a allí Antropología Social, entonces me dijo: Aquí hay danza. Me fui sin pensarlo, sin saber bien qué era, y de eso hace ya dieciséis años. La misma práctica me fue llevando hacia este momento, empecé y no he parado.

–A partir del cuerpo, ¿qué es lo que quieres decirnos cuando acudimos a contemplar lo que propones?

–De alguna manera la práctica de la danza, de la escena, está vista como si el cuerpo fuera una herramienta, y para mí no es una herramienta, para mí el cuerpo es un espacio de pensamiento, y para mí la danza y la coreografía son espacios de pensamiento, lo que he hecho los últimos años, es poner al cuerpo como primer territorio de pensamiento y de encuentro con el mundo, con los otros, con lo otro, con lo cualquiera, y el vacío tiene qué ver con ese espacio no recorrido aún, como un lugar donde puede devenir la creación. Creo que es muy diferente el desarrollo de (sic), a la creación, la creación tiene qué ver con espacios desconocidos, uno crea desde lo desconocido, es muy diferente como el desarrollo de algo. Siento que el cuerpo está demeritado en la historia del mundo occidental, en la historia del mundo capital, como que el cuerpo se utiliza, incluso he escuchado que el cuerpo es una herramienta de trabajo, para mí no lo es porque este no es un trabajo para mí, tiene qué ver con una forma de percibir, de encontrar, la práctica no solo se da en un salón o en un teatro, sino tiene qué ver con cómo me relaciono yo con el mundo en diferentes formas y cómo se despliega ese conocimiento que está en mi cuerpo y cómo puedo irlo descubriendo, ese es un proceso muy largo.

–Estás en Un Desierto para la Danza, en el mismísimo desierto.

–Sin duda es bastante emocionante, la primera vez que estuve en Hermosillo fue hace un poco más de diez años, cuando todavía era estudiante. En 2014 nos presentamos también, y ahora es bastante emocionante presentar en este lugar que ha sido bastante placentero conocer. Sabemos que Un Desierto para la Danza es uno de los festivales más importantes en México, claro que me emociona presentar nuestro trabajo, poder compartir nuestra práctica con gente que conozco aquí.

–¿En tu planteamiento alguna vez cae la premisa de denunciar a través del cuerpo?

–Mi práctica coreográfica, artística, va de la mano con la filosofía. Para mí la coreografía de naturaleza es interdisciplinaria, no puedo no pertenecer a un contexto tan complejo como el de que provengo, crecí en Chiapas que es el estado donde hay más organizaciones de derechos humanos, sabemos la historia, luego crecí en una universidad donde la población estudiantil formaba un movimiento, y algo que siempre he creído es que se piensa desde el cuerpo, y es como denunciar desde el silencio también, porque estamos tan condicionados al significante de la palabra, como que queremos entender demasiado pronto de qué va, y creo que hay una revolución invisible que tiene qué ver con otros umbrales de percepción y recepción, que tiene qué ver con lo sensible, sin duda para mí esta práctica tiene qué ver con más que denunciar, manifestar lo urgente de ver a nuestros cuerpos.

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