El arte: un foro para decir de qué estamos hechos

Foto: Humberto Anaya

Hermosillo.- Al paso de baile un joven se suspende del suelo, gira en el aire y al caer encuentra a otros jóvenes en su derredor. Es una coreografía en la que cantan y aplauden. El sueño de volar que se ejerce desde el cuerpo, con la herramienta que es el arte.

Hip Hop es el género musical. El mismo que aprendieron durante las jornadas de Campamento de Verano en ITAMA, organizado por Instituto Sonorense de Cultura, en coordinación con Alas y Raíces, en marco del Proyecto: El arte como intervención social con jóvenes.

Y otras disciplinas se manifiestan: El canto como aprendizaje, el desarrollo de un lenguaje universal por antonomasia. Las guitarras en sonido grupal, el talento que se expone porque es fin de curso, el cierre del Campamento de Verano Cultural en ITAMA, en los patios de Centro Intermedio, con autoridades presentes.

Las artes plásticas dentro del programa del campamento. La exposición de dibujos y pinturas. Todo lo que cabe cuando se pretende construir a partir de la educación artística. Y todo lo que cabe dentro de una clausura, como una muestra del talento, de lo que reditúa la enseñanza.

De pronto, en ceremonia de convivio, la coreografía contiene esa rola popular que versa sobre el apodo de tan conocida mujer: La chona. Bailar desde lo alto, allá encima casi del cielo, porque los zancos, consecuencia también de un taller de campamento. Y está dentro del Intermedio, un diablo, un vaquero y un travesti. La alegría coreográfica propuesta desde los malabares.

Pero no se vayan que aún hay más, comentan las autoridades y los muchachos. El paso se abre hacia el pabellón dos. Allí, en el interior de un aula, el trazo se convierte en paisaje. Darío Val, maestro muralista, elocuente cuenta el proceso de construcción. Un sahuaro, nubes, desierto sol y mar, son los elementos del mural colectivo que los morros construyeron. Todo en un campamento de verano.

Entre pasillo, en la cercanía, no falta la conversación sobre el libro recientemente leído. Aflora también la exposición de carteles, cómics, dípticos literarios y dibujos que cuentan la cotidianeidad del pensamiento. Desde el interior de una celda y el mundo visto a través de los colores y las palabras.

Los colores, en acuarela, en acrílico, la técnica es lo de menos. Los colores que narran la inocencia, la ingenuidad, elementos trascendentales para aspirar a la honestidad de lo que se ve, se piensa y se transmite como obra de creación.

Bien puede ser a través de un bodegón con varias tintas, un paisaje a lápiz, la casita en la montaña donde se vive feliz. Quizá la obsesión nos lleve hacia el camino que desencadena en el callejón del barrio. A saber.

El arte, una vez más, se confirma, se palpa, es la puerta que fabrica el reencuentro con lo que somos, el foro más oportuno para decir de qué estamos hechos, qué añoramos, que nos duele, que nos felicita.

 

 

 

4 Responses to El arte: un foro para decir de qué estamos hechos

  1. Muy buena reseña Carlos, objetivo como siempre y con esa facilidad de situarnos allí en el lugar como si estuviésemos presentes. Saludos

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