El arte nos da la posibilidad de comunicarnos

Pro Escénica, abre telón en los valles

 Por Misuki Takaya

Hacer teatro como una necesidad de crear cambio, de transformar los espacios, de comunicar más allá de las palabras y del sentido cotidiano, es una forma de resistencia y de lucha. ¿Qué fuerza hace movernos? ¿De dónde nace el deseo de crear, de resignificar las palabras e ir más allá de la imperante letanía?

Desde el corazón del valle del mayo, se genera teatro. Decir teatro es decir comunidad, encuentro, convención ante una ficción que frecuentemente ilustra mejor la realidad.  

Platicamos con Luis Daniel Soberano, director de Pro Escénica.

–Luis Daniel, platícanos de Pro Escénica.

–Pro Escénica nació en el 2020, yo me vine a radicar a Navojoa y una de mis metas era poder hacer una aportación cultural a la región, un grupo de teatro que generara productos teatrales escénicos. En colaboración con otros artistas echamos a andar Pro Escénica, hicimos toda una agenda en el 2020, que se ha aplazado por la contingencia. Estamos intentando retomar los tiempos que teníamos en agenda, aunque han cambiado muchas cosas. Básicamente Pro Escénica es un proyecto nacido aquí en Navojoa y pretende tener permanencia y presencia, aquí.

–Navojoa su punto de trabajo.

 –Sí, sería como todos los grupos, pensar en movernos a distintas partes, pero la esencia del grupo está aquí, en Navojoa, Pro Escena es un grupo que hace productos para la región.

–Respecto a los integrantes, ¿cuál es la dinámica de trabajo en este tipo de colectivos interdisciplinarios? ¿Hay algún entrenamiento? ¿Cómo te acercaste a ellos?

 –Cuando me vine a vivir aquí, di un taller sobre interpretación, varios de los integrantes tenían un interés en ampliar sus conocimientos de teatro y les interesaba seguir entrenándose, así como generar productos escénicos, platiqué con ellos y fue como se fueron integrando.

A partir de eso hemos tenido entrenamientos de actuación que tiene que ver con lo corporal, el entrenamiento de sentidos, que creo que es lo básico para un intérprete. A la par nos hemos capacitado en producción, es lamentable, porque uno tiene que ser productor, vestuarista, maquillista. Para los integrantes ha sido un reto aprender todo eso.  Yo solo les enseñé y mostré un poco, ellos también han aportado con conocimientos y habilidades que ya tienen, por ejemplo, unos son músicos, como Pablo, Marcia es diseñadora gráfica, Marcia es una bailarina que ha trabajado en compañías de danza folclórica. Cada integrante tiene un bagaje y experiencias que abona al proyecto.

–¿Consideras que las condiciones y necesidades que hay de alguna manera modifican los procesos creativos?

— Totalmente. Cuando iniciamos El último verano, realmente no se iba llamar así, era una obra basada en “Sueño de una Noche de Verano” de William Shakespeare. La idea inicial era totalmente distinta, pero justamente con la pandemia nos dimos cuenta de las limitaciones que tenemos como grupo, los espacios para ensayar, la poca producción, porque a diferencia de otros grupos quizá estemos en desventaja. Una simple cámara, ayuda mucho, si no cuentas con recursos es complicado echar a andar un proyecto, o termina en algo que no quieres.

Entonces, si ya era difícil iniciar proyectos en la región, la pandemia vino a acentuar más esas carencias, sin embargo, no nos quedamos en la comodidad de decir ‘no se puede’, ‘no se va a poder hacer’, sino que buscamos la manera de hacer las cosas, buscar aliados, tanto en empresas como en instituciones, conocidos, gente que nos pudiera ayudar, y sacamos un producto que ya no es una presentación con público, es un producto audiovisual digital, esto toma otro valor, busca otros públicos, entonces, lejos de aminorar la creatividad de nosotros, fue engrandecer la misma.

–¿Nos puedes hablar más de El último verano?

 –La propuesta inicial que presenté a los intérpretes era retomar ciertas situaciones de la obra original, buscar interpretarlas y así sacar las escenas de esas situaciones.

Empezamos a trabajar de manera virtual por medio de zoom y otras plataformas de videoconferencia. Nos dimos cuenta que durante el proceso había una necesidad de hablar de lo que pasaba, la pandemia. El sesgo del fin del mundo, era un tema constante en los interpretes, y no podríamos dejarlo de lado, así que se sumó como trabajo al proceso.

Hice un análisis de la obra y rescaté tres conceptos que también permean en nuestra realidad: el poder, el amor y los sueños. Trabajamos por medio de un laboratorio donde a partir de una idea construíamos escenas, seleccionábamos la más interesante y así fuimos construyendo la propuesta.

El último verano, como producto audio visual, es una propuesta formada por la aportación de todos, de Emilio que es el codirector y del fotógrafo Mauricio González.

El último verano, es muy significativo para nosotros porque lo trabajamos en un momento histórico para la humanidad, no solamente sentimental, sino que también tiene valor estético, por los nuevos lenguajes y cómo se genera esta amalgama de teatro, cine, danza, plástica y composición visual.

–En este momento trabajas en Navojoa, pero ya llevabas tiempo trabajando en Hermosillo ¿Cuál es tu percepción ante el panorama cultural de la comunidad de Navojoa y cuál es la relación que notas?

–Cuando me fui de Navojoa a estudiar a Hermosillo, la oferta cultural era muy poca, pero en diez años ha cambiado mucho, Navojoa ya tiene grupos de teatro. Yo volví con la idea de que llevaría algo a una región donde no hay nada, sin embargo, hay un grupo de teatro como la Cuarta Pared del ITSON; y las producciones Buyagui que han generado distintas ofertas culturales para la comunidad.

Aquí en Navojoa no hay limitaciones por formación, es decir, las personas siempre se van a aventar a hacer las cosas y hacerlas bien. Si no hay conocimiento de algo, se adquiere de alguna u otra forma.  El arrojo que tienen los navojoenses de hacer las cosas es muy bueno y es algo que suma al panorama de la escena.

–¿Ese mismo arrojo corresponde a un interés y a una necesidad de la sociedad en Navojoa?

 –Sí, totalmente. Ahora hay más jóvenes que también están ávidos y que están en un momento donde tienen información a nivel mundial. Si uno se quiere preparar como actor, pero no puede ir a otra ciudad, puede utilizar Youtube, donde puede encontrar a alguien que le ofrezca un tutorial de como empezar a actuar. Suena un poco burdo, pero el primer paso puede ser eso: hacerlo y generar interés.

–Durante una pandemia, en una zona demográfica complicada, y con los escasos recursos destinados al sector cultural, ¿por qué crees en la necesidad del teatro en una situación como en la que estamos viviendo? ¿Qué te hace moverte?

–Tal vez muchos se escandalizan por esto: yo creo que la función del arte, el teatro, muchas de las artes, realmente no tienen una ‘función’ digamos, no en un mal sentido. Si uno se quiere entretener con algo, tiene un montón de posibilidades en un celular, en un aparato, pero yo creo que la función del arte va más allá de un simple entretenimiento.

Yo creo que la necesidad y la utilidad del arte, del teatro en si, es una manera de comunicar eso que no podemos decir en video, eso que no podemos expresar, eso que no podemos hablar con palabras, que no lo podemos decir tan fácilmente. Es lo que nos comunica como seres humanos. Si no existiera el arte, si no existiera la danza, el teatro, la pintura, el canto, la literatura, seríamos como robots que simplemente nos comunicaríamos para lo básico. El arte nos da la posibilidad de comunicarnos como seres humanos, nos da esa comunicación universal. Por más que tú veas Bodas de sangre en japonés, vas a entender el sufrimiento del personaje, de cuando llora y se lamenta porque no puede tener el amor, Por eso se vuelve un lenguaje universal, no puedes encasillarlo como algo útil en la vida cotidiana, o tal vez sí, pero no lo podemos ver de esa manera porque va más allá de lo entendible y de lo común. Tiene que ser una comunicación en otro nivel de todas las disciplinas artísticas, que nos hace seres humanos.

–¿Podrías describirnos a Pro Escénica en tres palabras?

 Persistencia, multidisciplinario, sumar.

 –¿Qué quisieras que las personas de tu comunidad supieran?

–Para toda la gente que nos está leyendo: hagan arte como crean que se hace, háganlo y consúmanlo. En este tiempo parece que nos queremos poner el pie, pero sabemos que no es así y sabemos que el arte nos puede dar esa respuesta de lo que somos, últimamente nos hemos preguntado mucho como humanidad: ¿qué somos?

Eso es lo que le digo a la gente: hagan arte, siempre va a ser algo liberador.

Por último, sígannos en nuestras redes sociales de Pro Escénica y en GatoWero. Estamos muy emocionados, esperando a reabrir los teatros y los espacios para continuar presentándonos. En redes sociales pronto tendremos funciones vía streaming de “El último verano”, esta producción audiovisual en la que estuvimos trabajando. De momento está en edición, ya que esté listo, invitaremos mediante nuestras redes sociales a las funciones.

¿Alguna vez habrá imaginado Shakespeare que su obra viajaría a territorio mayo? Lo cierto es que el teatro abre telones que trascienden océanos, sierras y ríos.

Pro Escénica es un ejemplo de que el teatro no tiene fronteras, y que Navojoa es territorio de personas con arrojo.

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