Desde el teatro gritarlo todo: Esa crueldad que el desierto descubre

Rafael Evans. Foto: Juan Casanova

 L. Carlos Sánchez

Hace rato que se manifiestan desde la independencia. Su nombre lo rubrica. Colectivo Independiente Punto Tres.

Hace un buen que con su trabajo amplían el mapa de la escena en nuestro estado. Son de Obregón. Y hacen teatro.

De la mano de Rafael Evans, esta compañía, que recientemente han sido acreedora del Programa Nacional de Teatro Escolar, se nos asoma cuas incansable. Una puesta y otra más y más. Constancia y rigor.

Dice la raza, los de la comunidad teatral, que los del Colectivo están haciendo cosas muy chilas.

Intervienen espacios, forman a chavos (en este caso su más reciente trabajo fue con niños de la etnia yaqui), acuden a comunidades y hacen comunidad. Desde la escena.

Hoy les toca al Colectivo participar en la Muestra Estatal de Teatro 2018, con el montaje Ser o no serlo o el arte de la crueldad bajo la mano de Shakespeare. Este es un trabajo que se gestó en el contexto de Lunas de Urano, que dirige la maestra Hilda Valencia en su colectivo Andamios Teatro.

Y esta es una conversación con Rafael Evans, sobre la puesta:

–Rafael, la propuesta es un volver al origen, al teatro de carpa, esa es la impresión que me da. Cuéntame la premisa, el punto de partida, los por qué.

–El punto de partida es hablar de la violencia, hablar desde cualquier tiempo, desde cualquier búsqueda, de esa violencia que vemos todos los días aparecer en nuestra ciudad. Entre metáforas y estos emblemáticos villanos de los clásicos de Shakespeare se construyó Ser o no serlo, o el arte de la crueldad bajo la mano de Shakespeare, que me ha hecho ir y venir en reflexiones, en textos, en una investigación profunda al comportamiento de la crueldad, de esa crueldad que respiramos todos los días, esa crueldad que el desierto descubre. Este proyecto nació en el festival Las Lunas de Urano de nuestros amigos de Andamios Teatro, teatro clásico como germen, el teatro clásico con una mirada de nuestros tiempos.

–¿Cómo se logra hacer un equipo de estas magnitudes, con estos actores?

–Es un equipo entregado, amoroso, comprometido con el conflicto. Aranza kawaminami, Juan Estrada, Daniel Iván campos, Samhir Avendaño, Gustavo Ballesteros y Heben-Ezer Bobadilla me acompañan en este viaje que nos encanta hacer, hablar de nuestro contexto. También estoy seguro son personas que están comprometidos con nuestra ciudad, con esta construcción que apela a la rebeldía, a romper con las convenciones y la intervención de un clásico a manera de robo.

–Teatro desde cualquier lugar del mundo. Y bien hecho. Lo digo pensando en tu tierra, el Obregón, Sonora.

–O teatro para el mundo, en este mundo que nos ha tocado enfrentar con la bandera del teatro, siempre desde el teatro gritarlo todo, incendiar las conciencias, abrazar las mentes y estrujar corazones. El teatro en Obregón es esperanzador y desde esa esperanza se lanzan  nuestras creaciones.

–¿Qué significa estar en la Muestra Estatal de Teatro?

–Para Aranza es un sueño, para Daniel una responsabilidad, para Juan un reto y para Samhir es una nueva aventura. Para mí es una fiesta, un encuentro entre creadores, la posibilidad de escuchar otros lenguajes, otras formas, otros modos. La muestra estatal este año, es muy variada, es el esfuerzo de muchos y la motivación de otros tantos. La competencia entre grupos es una excusa, la verdadera competencia está en unirnos para formar públicos.

–Todas las lecturas que tuviste que pasar para llegar a la construcción de este texto. ¿Cuándo empezaron, cómo fue?

–Muchas lecturas, sobre todo el regreso a los clásicos, después me saturé de referencias filosóficas, estadísticas sociológicas y una cantidad de posturas ideológicas sobre este autor que en la escuela veneramos.

–En esta obra existe la irreverencia sobre los clásicos, sin ser ofensivo ni irrespetuoso, la irreverencia sobre ti mismo. ¿Por qué y para qué?

–La irreverencia es un axioma en este proceso. Ser irreverente con poesía, con datos de mi contexto, con voces de hoy es lo que me toca, es lo que tengo que hacer, no puedo dejar de hablar de un clásico que sigue prediciendo, que me sigue conmoviendo aún en el contexto “metálico bala” en el que habito.

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