Del desierto al mar: entrevista a Angélica Escoto

fotografía: Angélica Escoto

Una entrevista realizada por la redacción de Mamborock a la fotógrafa (y colaboradora nuestra) Angelica Escoto. Sus proyectos, la magia del acertijo que es vivir, un viaje constante hacia el interior de ella y el desierto. Así no se pinches puedes, con proyectos como estos, dan más ganas de vivir.

Mamborock (MR)¿Desde cuándo eres fotógrafa?

Angelica Escoto (AE) Soy fotógrafa desde los 18 años. Estudié periodismo en la Carlos Septién García, sin cámara. Luego la literatura fue mi opción para imaginar, lo sigue siendo, creo que hice foto todo el tiempo; pero hace 10 años me hice más valiente (risas) porque me dejó de importar o temer lo que los demás pensaran de mí.

MR ¿Qué buscas con la fotografía?

AE: El azoro del “ejercicio artesanal” para lograr la imagen corpórea. Mi maestro, Josep María Catalá, asegura que la imagen corpórea inicia su camino precisamente donde termina la escritura. Esta referencia es una reflexión que se ajusta a mi vida o práctica, porque primero conocí una “máquina imaginante”, y por no tener ingresos, me resultó más intuitivo imaginar con la literatura.  Pero cuando me cansé de las palabras, empezó otro camino. Mi propio mundo imaginado.

MR: Dices que viajas por el desierto de Baja California, ¿cómo influye ese viaje en tu fotografía?

AE: Mi respuesta es un viaje, que tiene un acertijo que algún día resolveré: tengo viajando o explorando la península de Baja California desde el 2002, que suman hasta entonces 14 años y los que faltan. Un dato importante que me abre otra pista para responder las preguntas que se bifurcan, es que la península de Baja California, tiene una longitud 1247 kilómetros; si he ido cuatro veces por año desde el 2002, solamente hasta la mitad de la península y sumando tres años atrás que atravesamos completamente seis veces ésta “casi isla”, el acertijo es ¿cuántos kilómetros hemos recorrido mi familia y yo durante esos 14 años? Si algún día tengo tiempo, haré esa suma ociosa, para ver si el azar me lleva a tener alguna relación con los 16 mil kilómetros que recorre cada año de ida y vuelta la Ballena Gris, desde el Mar de Bering hasta la Laguna de Ojo de liebre, en Guerrero Negro. Si me faltan kilómetros, puedo sumar con ego de ballena la distancia que he nadado ininterrumpidamente durante cinco años en el mar, dos kilómetros por día, cinco veces a la semana también, por diez años en total, en un cuadro con agua … Creo que he dejado volar mi imaginación con el acertijo (risas). Cada vez que exploro la península, quiero ver más y más. En agosto pasado conocí una isla de arena donde llegan a morir cada año las ballenas viejas. Fue impresionante estar ahí. En la memoria del imaginario colectivo, las ballenas sólo emigran para procrearse y nacer, pero no para morir. Ellas escogen esa isla de duna para morir. Estuve en un cementerio de ballenas, y vi cómo se hacen arena las ballenas. ¿No es impresionante?

MR: ¿Hacia dónde vas en el tema de fotografía?

AE: No lo sé. Supongo que seguiré viviendo de ella y para ella. Quisiera armar una propuesta de libro para algunos proyectos.

MR: ¿Cuál es tu proyecto más reciente?

AE: Las ruinas circulares, un álbum familiar tomado con película Kodachrome durante los años 50’s 70’s. Pertenece a una familia sandieguina. Lo encontré en la basura de un negocio de casas móviles usadas, cuando el huracán Odile, en 2014, tumbo mi casa móvil en Bahía de los Ángeles. Ellas no bailan solas espero moverlo este 2017. Es la fiesta de XV años de los inmigrantes mexicanos que residen en San Diego California.

MR: Por lo visto, tu familia y la fotografía son partes importantes, ¿cómo las combinas?

AE: ¡Uy!, eso es más revelador que hacer un acertijo. Mis hijas han crecido en esos viajes, los cuatro hemos crecido. Camila, lloraba todo el tiempo por los perros que vagan desiertos por la carretera. Sofia me acompaña maravillada a todos lados, le encanta nadar conmigo en el mar, hemos atravesado juntas una laguna dentro de una isla, y no me deja que duerma en la playa, tiene miedo que me coma un coyote. Y bueno, Tony, es incondicional a donde quiera ir y subir, snorquear o escalar. Pero ya crecieron y ahora no van tanto. Y en cuanto a la rutina del hogar, no es fácil, trabajo mucho, mucho, mi disciplina es muy de madrugada, trabajo en mis proyectos todos los días más de tres o cuatro horas, y lo demás para Mar producciones y el resto para ordenar y limpiar de tres patadas la casa… (risas).

MR: Desde tu óptica, ¿qué ves en el desierto?

AE: Veo un mar, pero sin agua (risas), siempre pienso lo mismo cuando lo veo. La flora del desierto tiene la misma estructura que un coral o que un alga, que una neurona… es impresionante.


Acá le dejamos el link donde pueden mirar el trabajo de esta fotógrafa

http://www.angelicaescotophoto.com

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