Cuando te sientes solo tienes que inventarte un mundo

Obra de Roberto Parodi

L. Carlos Sánchez

La infancia como un lugar inexorable. Inefable. Allí donde se esculpe la formación. Donde se pincela el trazo de lo que se es y será.

Roberto Parodi está de regreso. Vuelve a este desierto que lo vio nacer. Aquí donde todo es sol y donde tuvo su primera exposición como pintor y fue en una de las paredes de su casa. A los siete años de edad.

Parodi viene a trabajar su próxima obra, la cual es a propuesta concreta. La invitación desde Palacio de Bellas Artes, hecha por el director Miguel Fernández Félix. También expondrá en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en un proyecto binacional, en conjunto con el pintor británico Thomas Newbold, aquí el convite lo hizo la profesora Bertha Cea Echenique, coordinadora ejecutiva del Colegio, y la construcción es a partir del emblemático pintor mexicano José Clemente Orozco, en el proyecto denominado: Una mirada a Orozco.

Roberto tiene la vitalidad necesaria que exige la creación. Las palabras ilustran el deseo, los objetivos. Dice, por ejemplo, que uno de sus proyectos en Sonora es el del Héroe de Nacozari, Jesús García. La reconstrucción de la figura, su historia, a través de la plástica. Otro de los objetivos es trabajar con el Bodegón, “Tema que se usa incluso de manera peyorativa. Pero todo me ha interesado, incluso cuando dicen academia, me interesa también, y me interesa el Bodegón porque es un tema desdeñado desde el cual se pueden hacer cosas muy interesantes, incluso muy fuertes”.

La obra de Roberto tiene similitud con lo que nos legó José Clemente Orozco, una influencia tácita -subraya- sin el deseo de emular. Quizá el registro de lo que se observa o admira, eso que fluye desde el subconsciente.

Ante un café y la mañana, Roberto Parodi cuenta que: “La exposición será en noviembre del 2019 y la idea es trabajar la obra aquí en Hermosillo, donde decidí ser pintor, tuve deseos de hacer el trabajo desde aquí, y se me estará prestando una de las bodegas de MUSAS para ponerme a pintar”.

Cuenta también estos temas, a partir de esta conversación:

–Roberto, ¿qué es lo que más te seduce de esta invitación, de este tema?

–Primero que a mis sesenta años puedo decir que ya aprendí a pintar, mal o bien, porque se hace realidad lo que Delacroix decía de la pintura: para aprender a pintar necesitas estar calvo y molacho, entonces ya me llegó la hora. Eso por un lado, y por otro lado el contexto que hay actualmente en el arte en México y en el mundo, esta lucha de espacios y de valores, o falsos valores en la que se mueve el concepto de arte y cómo se desdeña en muchas ocasiones la pintura, entonces es una manera de revitalizar, de poner otra vez la pintura en un espacio y una gran oportunidad de hacer una obra que contenga también toda la experiencia que he venido haciendo durante muchos años. Igual Thomas Newbold lo ve así, él estaba un poco preocupado y me decía Tú vas a tener la obra, porque yo quiero tener la obra, y yo le decía, Thomas, esta es nuestra exposición después de cuarenta años de estudio y de toda una lucha en la pintura.

Llega un momento que se presenta así, yo he expuesto ya en Bellas Artes, he expuesto en Museo de Arte Moderno, en Museo Nacional de Arte, pero esta exposición no la siento igual, será por la edad o por el contexto en que se da. Es una exposición que después se va a Londres. También tiene mucho qué ver con el resultado, entonces para mí creo que no será difícil de que viaje a Londres porque tanto Thomas como yo estamos conscientes de que es una exposición muy importante donde hay que echar toda la carne al asador.

 

Yo aquí decidí ser pintor

 

–¿Cuál es el estímulo que te da el hecho de decir trabajar esta exposición en tu tierra?

–Al venir a Sonora se me vienen una serie de regresiones, de recuerdos, porque yo aquí decidí ser pintor, aquí viví parte de mi infancia, parte de mi adolescencia, iba y venía de Sonora  a México y viceversa, y aunque no quiera uno sale de manera inconsciente a veces, porque lo más fácil es conscientemente, uno dice voy a pintar esto para representar aquello, pero cuando ves que está en el cuadro y te das cuenta        que el cuadro es un espejo donde se reflejan cosas que es el mundo inconsciente justamente, ese paisaje donde está un atardecer y dices: eso me recuerda a Sonora, y concluyes, claro, yo vivía aquí. Ahora salí con mi amigo Patricio Cárdenas a quien he nombrado mi representante en Sonora, salimos a Cananea y me quedé sorprendido del paisaje de Sonora, es que no conocía el estado realmente, conocía Hermosillo, Bahía de Kino, y algunos otros lugares, pero este recorrido me ha dejado impactado, es bellísimo, un paisaje extraordinario, y tengo pensado hacer una serie de paisaje sobre Sonora.

–¿Podrías contarnos un poco de ese recuerdo de tu infancia en Hermosillo?

–Recuerdo que hacía mucho calor. Recuerdo mi infancia como una infancia muy bella, alegre, libre, en casa de mis padres, en casa de mi abuela en la secundaria, en mi infancia me recuerdo como un niño libre que se dedicaba a la pintura, igual. Como profesional empecé a los dieciséis años, pero pintaba desde los siete. Mis padres siempre me dieron el lugar para poder trabajar, mi padre era pintor, caricaturista, dibujante, trabajó muchos años para El Imparcial haciendo caricatura política, él me dio todas las facilidades para poderme dedicar a la pintura, tuve la suerte de estar en una familia, los Parodi, que hablaban de pintura y hablaban de literatura casi todo el tiempo, era el tema de ellos. Lo que viví de niño en Sonora eran también esas reuniones de familia que me dejaron marcado. Los paisajes de Sonora, la gente de Sonora, los mejores amigos de Sonora, los primeros grandes amigos, mis primeras novias de Sonora, la comida, todo en Sonora. Me sigue pareciendo maravilloso todo lo que es el norte.

Mi abuela Enriqueta de Parodi, quien tenía una disciplina férrea, se levantaba temprano y se dedicaba a escribir, con su máquina, y yo veía los libros y todo lo que estaba alrededor de su oficina, fotos y demás. Alejandro Parodi, igual. Toda la familia. Me siento mal de hablar de mi familia pero al mismo tiempo me da mucho gusto. Por parte de mi madre también muchos primos, parientes, recuerdo viajes a Bahía de Kino arriba de un picup, sensaciones visuales y olfativas y de tacto que son inefables, y creo que por eso me dedico a la pintura, en parte, porque la pintura puedes expresar cosas que no sé decir con palabras.

También está el recuerdo de una parte de la infancia y la adolescencia, en México, están cruzadas esas experiencias, pero es mucho más fuerte la primera etapa que es en Sonora.

 

Cuando te sientes solo tienes que inventarte un mundo

 

–Entonces naciste pintor, ¿cómo es ese encuentro con la pintura?

–Dibujaba. Un día mi padre miró un dibujo y me dijo: Oye qué bien. Y lo colgó en la pared. Cuando vi que mi dibujo terminó en la pared, junto con otros dibujos y pinturas que él tenía, pues fue como la primera exposición mías, por el hecho de que él colgara la hoja. Entonces volví a hacer otro dibujo y dije: voy a dedicarme a esto, me gusta esto. Tenía siete años de edad. Después fue todo muy claro en la vocación. Hay muchos artistas que han tenido problemas en la vocación, tú lo sabes, sin embargo tarde o temprano concluye que se va a decir a esa actividad aunque sus padres no quieran, la vocación se impone, o el deseo.

–¿De qué te ha proveído esta vocación de pintar, qué te ha hecho ser, qué has hecho de tu vida?

–Yo creo que más que la actividad de la pintura que es un oficio que se va aprendiendo, creo que es una soledad. Cuando te sientes solo tienes que inventarte un mundo. A lo mejor un niño que tiene una gran actividad social, de familia, con mucha gente, no sé, quizá estoy diciendo cosas que no son, pero yo llenaba mi soledad a través de la pintura. Y siempre eso me hizo sentir bien. Además a través de la pintura ganaba amigos, gente que me podía querer. Porque viajaban mucho mis padres, y a mí me parecía que no tenía ese espacio de forma temporal, solo a través de la pintura porque podía pintar aquí o en cualquier parte.

–A través de la plástica te has inventado un mundo, pero hacia afuera: ¿qué? ¿Te interesa que tu obra tenga un discurso de incidencia social o solo deseas pintar?

–Es una pregunta interesante porque precisamente el movimiento muralista nace con la preocupación de la post revolución. México necesitaba situarse, colocarse, establecerse después de la revolución, de la ruptura con las instituciones establecidas. Entonces, qué era México después de la revolución, después de que Porfirio Díaz salía del país. Era necesario una revisión, entonces José Vasconcelos, que era un hombre culto, propone a unos pintores, entre ellos a David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Clemente Orozco, pintar muros, y ahí se forma, precisamente en el lugar donde voy a exponer junto a Thomas, que es el Antiguo Colegio de San Ildefonso, allí nace el movimiento muralista. Vasconcelos fue secretario de Educación Pública, y ahí surge este movimiento, por demás interesante porque al darles a los pintores los muros y la base histórica, porque ellos buscaron los principios históricos y llegar a la gente, un poco como lo que sucedió en el Renacimiento Italiano, todo lo que hizo Miguel Ángel era para llevar la palabra, la historia de la biblia, a los iletrados. Y acá en México, en esa época, había mucho analfabeta, había muchas carencias, entonces ahí explota todo, la revolución es algo interesante y complejo de analizar, pero actualmente hemos pasado toda una historia, y yo en un momento dado si decido hacer un cuadro con un tema político, puedo hacerlo, pero no pongo en manos de las soluciones o el pensamiento político, mi pintura puede tener un principio político si así lo deseo, sin necesidad de convertirla en propaganda de una ideología o partido político. Si te dedicas a hacer retratos de los políticos todo el tiempo, la pintura desaparece, puedes hacer un cuadro con un tema político, o un retrato de un político, pero depende cómo lo hagas, depende del tiempo en que lo hagas, el Guernica, por ejemplo, de Picasso, es un cuadro político pero no tiene una suástica nazi, no tiene una bandera o un texto explícito, es la humanidad en un momento determinado y universal al mismo tiempo.

Leave a reply