Category Archives: Cuento

Olor a tierra

Olor a tierra

Heriberto Duarte Las paladas de tierra seca saltan desde un agujero en el suelo. Una tras otra. Se acumulan y se hacen pequeñas montañas de polvo y terrones. Dentro del hoyo, Efraín encaja la pala con la fuerza de su pierna y echa más tierra hacia afuera yendo cada vez más hondo, bajo el sol ciego… Leer más…

Por un vestido de quinceañera

Por un vestido de quinceañera

L. CARLOS SÁNCHEZ La daga en su pecho es el pensamiento más recurrente. Mirarlo desangrarse como agua que brota de un dren. La impotencia que me cobija. Si tuviera la manera de invertir el orden de los días, habría rezado más aves marías. O tal vez le hubiera pedido a la virgen de los vientos… Leer más…

Hay tumbas sin dueñas

Hay tumbas sin dueñas

Francisco Luján A pesar de la primavera, el sol cae a plomo, dice la gente por acá que solo hay dos estaciones: invierno y verano. Los pájaros lo saben, por eso traen una algarabía de árbol en árbol y toman baños de tierra de vez en cuando. Más allá el monte es de matorrales y la… Leer más…

Crónica del Rancho Grande

Crónica del Rancho Grande

A las “Crónicas imaginarias” de Juan Villoro.  “El día en que yo me muera no voy a llevarme nada hay que darle gusto al gusto la vida pronto se acaba[…]” “Un puño de tierra”. Antonio Aguilar. Por Martín Salas Dávila Heladas y líquidas se desparramaban las horas sobre sus gargantas. Las verdades salían a flote.… Leer más…

Ficciones breves

Ficciones breves

El lado B de las cosas El dictador mandó a montar unos espectaculares donde aparecía ayudando a un par de obreros. Con las mangas de la camisola recogidas, sonreía para la cámara, mientras uno de los trabajadores lo tomaba del hombro y con la otra mano levantaba el pulgar. —Mira, el tirano es igual a… Leer más…

La gata imprevista

La gata imprevista

Ella sólo miraba. Su cara de angora vulgar me fastidiaba el rato. ¿Quién era ella para estar allí en ese momento? Corrijo: ¿Quién chingados era ella para estar ahí en ese momento, fastidiándome el rato? ¿Y esa gata?- Le pregunté a Vanessa y sus caderas anchas ataviadas con unos panties rosas. Se apareció sola esta… Leer más…

Carne y madera

Carne y madera

Jesús Montalvo Aunque Collodi nunca lo dijo, los eventos ocurrieron de un modo muy distinto. Ahora que salen a la luz estas páginas castigadas por el tiempo, halladas en el baúl de una casucha en Italia, ¿se trastocará el imaginario colectivo respecto a la versión marcada hasta la fecha como oficial? Quizá no, lo más sensato… Leer más…

La noche de la rosas

La noche de la rosas

Tania Yareli Rocha Hernández Hacía tiempo había un castillo de murallas impenetrables y numerosos pasillos, coronando con elegancia la colina más alta de Villa Escondida. Y aunque la torre principal era gloriosa y eminente, solo pocos se atrevían a entrar, debido a que el espíritu de la princesa Anell rondaba por el lugar.   Se… Leer más…

telépata

telépata

Lénin Guerrero Hace días Hans Kramer, el telépata, dio con mi taller. Lo noté disgustado según adiviné por haber dado más de tres vueltas en su bocho cromado para encontrarme, quizá por eso fue directo al grano diciéndome que últimamente ha tenido problemas con su conexión inalámbrica a internet. Ni tardo ni perezoso lo pasé a… Leer más…

Lo ojos de mi tío josé

Lo ojos de mi tío josé

Carlos Sánchez Prendíamos la televisión. En blanco y negro, de bulbos. La pantalla ovalada se llenaba con la capa blanca sobre la espalda del luchador. Empezaba la función y había palomitas. Los ojos de mi tío José, también blancos, permanecían plenos de emoción. Era la hora en que la luz de la tarde se apagaba.… Leer más…