Casos y Cosas: Me gusta hacer partícipe a las personas que observan mi obra

Por L. Carlos Sánchez

El pintor argumenta los motivos de su obra. En la Sala de Arte de Instituto Sonorense de Cultura (ISC) las voces son un rumor de contemplación.

José Luis Kiko García visita Hermosillo, desde la frontera que es Nogales. Su trazo dice historias, en su conjunto las titula: Casos y Cosas. Lúdico y colorido, experimental más que desgarrado. Las definiciones según la entraña de quién mira.

Un laberinto o el fantasma ese que nos ronda por las noches antes de dormir. Los personajes de la ciudad. La construcción disímil entre una y otra propuesta. La convocatoria al más diverso encuentro con el garabato inteligente que advierte la pupila.

Kiko García, luego del recorrido conversacional con espectadores, atiende a esta conversación.

Kiko, en un universo tan grande como es la frontera, y la vida, ¿cómo eliges los temas?

–La mayoría de las obras, si te das cuenta, son personajes. Me baso en la observación de personajes porque tenemos muchos, en Nogales. A ellos le puse Cosas, y de tantas cosas que hay en Nogales nace un Caso, por eso es Casos y Cosas el título. Ese tema detonó que mi obra se base en los personajes que hacen ruido, esos personajes reales de la frontera porque en la frontera es un quehacer muy intenso, todo lo que es la frontera es diferente por ejemplo a la capital del estado, yo encuentro a Hermosillo muy tranquilo en comparación a nuestra frontera. Ese quehacer, ese movimiento lo vivimos nosotros como creadores, como pintores: he ahí donde nosotros nos encargamos de plasmar ese sentimiento que a veces no es fácil. Ni ponerle tema ni elegir a los personajes, pero ahí están todos son vivos, es lo importante para mí en esta obra.

–¿Cómo brincarte lo que todo mundo explota que es el tema de los migrantes, el muro, la línea?

–No soy de los devotos de dibujar la línea como en sí. Me gusta hacer partícipe a las personas que observan mi obra, si no la hago partícipe mi obra no tiene sentido, no tiene caso o no tiene cosas.

Yo en mi obra la figura la distorsiono para que a persona sea participe de ella y encuentre el verdadero título, la verdadera forma o el verdadero caso, lo que es en sí lo que yo trato de expresar en mis obras.

–En cada una de las propuestas vemos a un pintor diferente, no hay unidad estilística.

–En mi obra siempre será lo mismo, de un cuadro a otro nos podemos ir de un año a tres mil años, porque ese es mi estilo. En esta ocasión todos los casos y todas las cosas son diferentes, en cada cuadro plasmo una figura, una forma, pero también un sentimiento que es lo principal. Dejo esa pequeña partícula mía para que el espectador se identifique con ella.

–¿Cómo es tu contexto en el que pintas?

–Mi tema a la hora de crear puede detonarse incluso desde que voy en el carro, o cuando me estoy comiendo un taco incluso en la línea donde hay una taquería y donde a veces como. El contexto es variable, no tiene un lugar, no tiene un espacio específico donde yo diga que voy a crear o de ahí vendrá una inspiración, para mí eso no existe.

–Hay una obra que se llama en el espejo, lo veo y parecería un laberinto, una tormenta.

–Te contradigo con lo que dices: eso es lo que tú miras. Ese cuadro representa una dama, ella, su forma, es bonita, peor cuando se encuentra en el espejo si figura es diferente, de esa forma yo la concebí. Esa persona es muy importante en mi creatividad, en mi vida. Ella es muy bonita, pero si se mira en el espejo va a encontrar que no es tan bonita porque el espejo no le va a mentir. El espejo no miente. De esa forma la concibo y es lo que quiero transmitir: que nosotros sin mirarnos a un espejo creemos que somos todo, pero si nos miramos en el espejo encontramos la realidad.

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