Cabeza de pez

Poema: Bruno Herley

Esa navidad los barcos llegaron
desde el invierno en altamar,
cargados de peces vivos
para la moda en los restaurantes.
El nuevo menú deambulaba en una pecera frente a nosotros
y elegimos al regordete con cara de niño triste,
la luz neón de letras chinas
caían sobre sus escamas.
Llorabas cuando lo sacaron al aire: sus branquias dilatadas,
el espanto en sus ojos ante un mundo que desconocía;
al ser decapitado
te cubriste el cuello con la mano.
Ese día cenamos delicioso:
pescado frito con verduras al vapor y salsa de ostión,
bebimos vino blanco barato y
una taza de café en donde presagiaste
que dos amigos partirían del país,
el fin de una guerra y el inicio de otra,
la muerte de millones
y lluvia de peces en algún lugar del mundo.
Al día siguiente
compartías una petición en internet:
boicot a la pesca de atún
por la muerte de cuatro delfines.

*Bruno Herley. Ha publicado en antologías de poesía y cuento, tiene una novela corta de nombre Dios es sólo un nombre (cómo matar un pájaro con marketing), disponible en Amazon.

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