Autoconstrucción: un encuentro con la arquitectura en vivienda

Texto y fotos: Rocío Castro

Generalmente la palabra “construir” se aplica a todo lo que tiene que ver con un plan de ingeniería o arquitectura, inclusive es adaptable a las personas si se habla de proyectar una vida.

En nuestra ciudad (y quizás en todo el país) aunque hay esfuerzos por promover las artes con el fin de generar una ciudadanía más sensible, la arquitectura, siendo una de las bellas artes (la primera, en el orden estipulado) a veces pasa desapercibida.

Ante esta falta de difusión es común que la palabra “arquitectura” evoque entre la gente imágenes de planos, edificios y rascacielos,  sin embargo, dejando de lado la parte lucrativa y puramente mercantil que de ella se ha creado, en su origen, la arquitectura busca también exponer la belleza de integrar en un proyecto de construcción, los recursos propios de cada región.

Con el impacto de la industrialización cada vez más se relega en el ser humano la capacidad de trabajar para sí mismo, y con ello, el desprecio de lo que podemos hacer por nosotros mismos.

Ante este contexto, surge la necesidad de regresar a los orígenes que dieron lugar a las primeras edificaciones de vivienda: la autoconstrucción, es decir, la acción que se ejerce cuando son los futuros usuarios los que realizan su propia casa aprovechando los recursos del mismo medio donde se vive.

Actualmente se habla de “arquitectura sustentable”, no obstante, si nos remontamos a la antigüedad, podemos deducir que el término “sustentable” ya era inherente a toda forma de construcción de vivienda.

Según la Comisión mundial de Ambiente y Desarrollo, por sustentabilidad se entiende al desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad para que las futuras generaciones puedan satisfacer sus propias necesidades.

Especialistas establecen que el concepto del “desarrollo sostenible” se basa en tres principios fundamentales: el análisis del ciclo de vida de los materiales; el desarrollo del uso de materias primas y energías renovables; y la reducción de las cantidades de materiales y energía utilizados en la extracción de recursos naturales, su explotación y la destrucción o el reciclaje de los residuos.

De esta forma, cada vez se hace más necesario crear espacios saludables, viables económicamente y sensibles a las necesidades sociales de una comunidad.

Y aunque la arquitectura “sustentable” en vivienda no se lleve a cabo de forma masiva en México, aún se pueden encontrar muestras de sustentabilidad en algunas viviendas de nuestra ciudad, y como ejemplo, la remodelación de esta hermosa casa ubicada en la colonia Casa Blanca, cuyo atractivo principal, son los muros de gavión.

Para la remodelación y construcción de la fachada de esta vivienda, a cargo de un equipo de doctores en arquitectura ambiental y dirigidos por el ingeniero Modesto Ayala, se hizo un acopio de piedras de diferentes tipos y tamaños obtenidas de una criba de arena y grava ubicada en la misma región.

Aquí las imágenes del antes y después, en un trabajo que reúne elementos naturales, fácilmente desmontables para su reutilización o integración a la misma naturaleza.

En la parte exterior de la casa también se construyeron bardas de gavión respetando y armonizando los elementos naturales que ya formaban parte de ese espacio.

Si nos remontamos a la antigüedad e imaginamos la necesidad que tuvo el hombre de crear un resguardo haciendo uso de los recursos de su medio, se podría intuir que parte de la evolución del ser humano radica en su capacidad de adaptación y respeto a la misma naturaleza que lo rodea, sin embargo, este es un tema del que se podrían desprender muchas teorías filosóficas y por lo tanto superan las posibilidades de este pequeño artículo, así que mejor regresen a las imágenes y gocen de esta hermosa obra de arte.

Si quieren conocer más de cerca esta vivienda, y sobre los principios de la autoconstrucción, la casa está ubicada en calle Del Razo, entre Carbó y Palmas número 12, Colonia Casa Blanca.

Leave a reply