Antología y Slamtología. Presentación de Mitocondria en el marco de la Feria del Libro Hermosillo 2019

Martín Salas Dávila

Antología. Proviene del griego ánthos ‘flor’y de legein, ‘selección, compilación’. En su nivel más básico de significación nos hace pensar en algo así como ¢colección de flores¢. De ahí que un sinónimo de antología pueda ser también florilegio.  Como vemos el término ¢flor¢ ha estado relacionado desde nuestros antepasados grecolatinos con lo sublime, lo elevado, lo poético.

Se conoce como antología a un conjunto de textos, por lo general literarios, que se publican en un solo volumen de páginas. Los criterios de selección para sus escritos pueden variar. Existen antologías que reúnen a varios autores, otras recogen la escritura de un solo autor. Hay antologías regidas por la temática, la estética de un movimiento o por un género literario. Se encuentran antologías de teatro, música, cine, de ensayo científico o filosófico…

En todos los rincones del mundo, en todos aquellos lugares donde el ser humano ha dejado huella con su pluma han existido antologías. En el caso de Sonora encontramos, por ejemplo, la recopilación hecha por Alonso Vidal en su Poesía Sonorense Contemporánea (1930- 1985). Otra más actual sería Alas de Alacrán, poesía de jóvenes sonorenses (1992- 2005) de la compiladora Paola Hernández. Estas son dos de decenas que se han publicado tan solo en Hermosillo, unas más alternativas e independientes que otras. El origen de los recursos para la impresión es lo de menos, lo importante es el objetivo.

Al llevar un registro de la calidad literaria del momento los actuales escritores construyen puentes de escape ante la hostilidad de las aguas del tiempo. Son capaces de comunicar a los lectores futuros los sentires y pensares del ahora, de dar una pista a las generaciones venideras sobre cómo las angustias del ayer se volvieron las mismas del hoy y como éstas se volverán, muy probablemente, parte de su mañana. Porque el ser humano ha sido el mismo ser incompleto de siempre y eso no lo ha cambiado ningún evento, ninguna persona, ningún dios. “Porque somos, estamos hechos// con la misma sangre // y de la misma soledad// y en la misma intensa pura simple clara amarga geografía…” diría Abigael Bohórquez en su conocido poema Acta de confirmación. La única forma que se le ha ocurrido al hombre para llenar ese vacío ha sido la expresión, la comunicación con el otro.

Una antología es una conquista muy alejada de las conquistas de la aburrida ambición común. Las voces habitan sus páginas pretenden inmiscuirse en terrenos imposibles de pisar, en conciencias todavía inexistentes. Sus páginas buscan derribar toda distancia, y la belleza en esto consiste en que a pesar de lo infranqueable, a pesar de lo imposible de las fronteras espaciotemporales, el ser humano siempre conectará con otro, demostrando así que nunca está ni estará solo. Es una cruzada solo para locos, para dementes kamkases que han sido contagiados por el germen de la palabra.

Hablo de todo esto porque hace unos días, el pasado domingo 27 de octubre, dentro de los eventos programados por la Feria del Libro Hermosillo 2019, fui espectador de la presentación de una nueva de antología poetas sonorenses, una slamtología, vocablo novedoso que refiere a una dinámica particular de recitar poesía, el slam. El callejón Velasco, también nombrado callejón literario, se convirtió en escenario donde jóvenes escritores dieron muestra de esta propuesta poética que empieza a manejarse poco a poco en algunos círculos literarios de Hermosillo.

Slam es un formato de declamación. Poesía escénica, oral, donde el cuerpo y la voz se unen para expresar el todo que es el poema. Se trata de una competencia donde los participantes, slammers, presentan sus textos a un público que funge como juez. Se asemeja a una pelea de box, a una batalla de rap, solo que a diferencia de estas dos el poeta no se enfrenta directamente con otros participantes. El término nace en EE UU y se le atribuye al poeta Marc Smith. Fue en el bar Get Me High Lounge (Salón Colócame) de Chicago donde Smith dio a conocer en 1985 esta vertiente.

Es una forma bastante reciente, se ha practicado en distintas regiones del globo. A Hermosillo llega gracias a los esfuerzos de Librería Hypatía y sus famosos Jam de poesía. Ahí 12 de 24 poetas concursaron para dar cuerpo a lo que sería esta entrega que lleva como título Mitocondria, slamtología de jóvenes poetas sonorenses. Dice Hiram “La Rata” Elizondo que el nombre deviene del argot científico.

Si recuerdan sus clases de biología una mitocondria es el orgánulo celular que ha de procesar toda la energía necesaria para el buen funcionamiento de la célula. Mi roedor amigo cuenta que entre más mitocondrias tenga una célula mayor será su reproducción, su expansión. Al igual que una célula que explota, la slamtología pretende extenderse, dar vida. Para Diana Picot la slamtología es un terremoto cuya onda intenta romper con el estatismo de los jóvenes escritores de Sonora. Se quiere generar movimiento, contagiar la literatura, llevar las letras sonorenses a todos los espacios posibles.

El evento inició a eso de las 5 p.m. Diana Picot e Iván Camarena explicaron al público las características del proyecto. Siguió una oleada de lecturas hechas por algunos de los integrantes de la antología. Ingma Sau, Víbora Retano, Hiram Elizondo, Katya Torres, Genoveva Portillo, Paula Durazo y Adrián Alejandro compartieron algo de su experiencia poética en la Mitocondria. Mis respetos para la banda que participó en estos menesteres. Se requiera valor y mucha fe. Es un gusto saber que sigue habiendo gente rifada en el desierto de Sonora.

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