Año sabático

Poemas del libro Año sabático, escrito por el poeta cubano Reynaldo García Blanco.

Isla carmesí

Tal como te vio el cartógrafo francés
Ladeada
Cortaplumas del golfo
Palma virgiliana
Palma de Milanés en la llanura confusa de Matanzas. Isla
deformada en el pergamino con ribetes dorados. Llorar sobre el
mapa. Jadear sobre el mapa. Poner ese arabesco sobre el
mapamundi. Buscar el lugar exacto como una pieza de
rompecabezas.
Isla carmesí
Dibujada hace siglos
Ahora memoria y azafrán que salta de un libro de historia y se
explaya sonora como esos músicos en la retreta del domingo.


Opus patria

Yo tengo tres patrias:
Cuba
Martí
Y la noche.
Las tres unidas por un único genero vallejiano de alegría. De un estar en Vigilia o duermevela y
asumir la vigilancia y el escozor.
Digo Cuba
Y sale la explosión de la vicaria en Viñales
Digo Martí
Y las palabras se cristalizan en el aire
Digo noche
Y el sonido del monte me alimenta.
Abro un libro de historia
Un compendio de geografía
Un manual para astrónomo.
Me pierdo
Me sublevo
Doy el salto mortal y me detengo a ver las caballerías que van rumbo a occidente. Palpo una a una
las rocas de la costa y recojo migajas de sal para el viaje profundo. Miro las constelaciones y
me doy cuenta que camino por el borde sur de la patria.
Digo canario, arriero, majá, sinsonte, harina
Y del diario de Martí me asalta el bosque que presiento.
La noche es un pan lleno de estrella
Las estrellas son un carro celeste que se abisman
Se musican como agoreros.
Tres patrias tengo yo:
Cuba como un as de oro
Martí como un as de triunfo
La noche como un as de espada para defenderme de los que me
quieren quitar la lumbre, el arado, la sonoridad y la miel.
Tres patrias tengo yo:
Cuba
Martí
Y la noche.


A propósito de la ausencia de algunos amigos

De Alberto, el militar, ni cartas, ni una llamada telefónica,
nada.
Fue como si el mar se lo hubiera tragado.


El cansancio

En el ardiente verano del 60 mi padre mató a un hombre.
Eso lo supe tres décadas después. Era un hospital de
provincia. Una de las ventanas daba a un estadio de
béisbol que los fines de semana se llenaba de fanáticos. El
cansancio nacional no se ha de explicar con palabras, me
dijo, en tono sombrío. Fui por un té


*Reinaldo García Blanco (Sancti Spíritus. 1962). Poeta y escritor radial cubano. Ha publicado entre otros: Perros blancos de la aurora (Editorial Orientes, 1994); Adiós naves de Tarsis (Ediciones Vigía, 1995);  Instrucciones para matar un colibrí (Ediciones Santiago, 2002 y España, Diputación de Córdoba-Ediciones Unión, 2004); Campos de belleza armada (Ediciones Unión, 2007), ganador del Premio Casa de las Américas 2017, en el género de Poesía, por su poemario “Esto es un disco de vinilo donde hay canciones rusas para escuchar en inglés y viceversa”.

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