Abril Rojo

 

Tania Yareli Rocha

Inscrito como thriller policiaco, Abril Rojo se destaca de otras novelas de su género por el hábil manejo de sus cartas: escenarios bien descritos y envueltos en las costumbres y religiosidad de la ciudad de Ayacucho “Ciudad de los muertos”, así como la localidad de Quinua y Yawarmayo, todo esto en Perú, un país con vestigios de guerrillas internas, entre un grupo terrorista denominado Sendero Luminoso y el poder militar.

La narración se fragmenta en nueve partes, en un lapso que abarca del 9 de marzo del 2000 al 3 de mayo del mismo año, durante las celebraciones de Semana Santa y en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

La novela empieza con el levantamiento del acta, del cadáver de un hombre. Pronto, el personaje principal, El Fiscal Distrital Adjunto Félix Chacaltana Saldívar sospecha que la muerte de aquel hombre no es producto de un accidente, sino de un asesinato. Un rebrote de Sendero Luminoso.

Cuidadoso de los estatutos y formalidades, el Fiscal llega a caer en el colmo de lo ridículo. Uno se imaginaria que, aunque bien, quiere hacer todo de una forma reglamentada, sería obvio que lo haría con conocimiento de su contexto. Pero no, pareciera que es el único que no sabe cómo corre el agua. En este sentido, también resulta cómico. Cuando se le pide un encargo, el intenta cumplir cabalmente, sin entender que su papel consiste en mantener una pantalla. Llega un punto, en el que uno se dice, ya debería de haberle quedado claro que todo esta corrompido y que él sólo es un instrumento. Así que, si tuviera que escoger un juego de palabras para describir a Chacaltana Saldívar, sería: Cabeza dura, burocrático e ingenuo.

Es un personaje de visión monocromática, blanca y negra, que se enfrenta a una realidad que lo supera. Enterrado cuerpo abajo, con la cabeza sobre la arena, sólo nos queda ver como la marea sube, rozándole el cuello y los labios, con sus olas carmesí.

—Me temo que no comprendo.

—Hay un reo por repartir propaganda senderista, pero es analfabeto. ¿Inocente o culpable?

El fiscal buceó mentalmente en el ordenamiento jurídico en busca de una respuesta mientras tartamudeaba:

—Bueno, en un sentido técnico, quizá…

—Otro está preso por arrojar una bomba a un colegio. Pero es retrasado mental. ¿Inocente o culpable? ¿Y los que mataron bajo amenaza de muerte? Según la ley son inocentes. Pero entonces, señor fiscal, todos lo somos. Aquí todos matamos bajo amenaza de muerte. De eso se trata la guerra popular.

Eran demasiadas preguntas juntas. La capacidad de rastreo entre los reglamentos del fiscal se colapsó.

Chacaltita, como le dice el comandante Carrión, me recuerda a un niño en busca del regazo materno. De una madre que murió hace años y con la que habla como si estuviera viva, e incluso le tiene un santuario, una recamara especial, llena de fotos y recuerdos.

Abril Rojo te hace cómplice y testigo de un desfile de asesinatos y a su vez se da su tiempo para enraizarse en la intimidad de sus personajes. Me remite a otra novela del mismo autor, Pudor. En ese caso, la novela alude a la vida íntima de los integrantes de una familia, y en Abril Rojo, yendo de extremo a extremo. Habla de la incapacidad del personaje para relacionarse y de un pasado que prefiere olvidar.

En esa dirección, se distingue el esfuerzo bien logrado del escritor de inspirar miedo e incertidumbre.

Quiero agregar, que, a modo personal, noté como en la primera parte del libro, se repetía en varias ocasiones el formalismo: El Fiscal Distrital Adjunto Félix Chacaltana Saldívar, como un hilo conductor de su personalidad, meticulosa y metódica. Bien dice en la contraportada del libro que a él le gusta que lo llamen así, con todo y sus títulos. Sin embargo, mi intuición como lectora, me hace pensar que el uso de su nombre y titulo funciona como un recurso, que habla del debilitamiento moral del personaje. Puesto que al avanzar las páginas se reduce el número de veces la mención de su rango, como si el mismo narrador se fuera dando cuenta que ser El Fiscal Distrital Adjunto en un lugar como Ayacucho, realmente no significa nada, más que palabras vanas.

Recomiendo ampliamente esta lectura. El folklore y creencias populares le dan color a Ayacucho, sus pinceladas suaves te transportan a las festividades, te imaginas los templos, las procesiones y las alfombras de flores rojas y amarillas en las calles llenas de turistas. El suspenso se respira mientras lees y te absorbe en sus páginas. Se cristalizan y se quiebran tus sospechas, hasta que inevitablemente llegas al final.

 

2006, Santiago Roncagliolo. Santillana Ediciones Generales. S.L. De esta edición: abril 2007, Punto de lectura, S.L. Torrelaguna, 60.28043 Madrid (España). ISBN: 978-663-6030-5. Diseño de portada: Paso de Zebra. Diseño de colección: Punto de Lectura. Impreso por Litografía Rosés, S.A.

Lima, 1975. Santiago Roncagliolo, es el más joven autor galardonado con el Premio Alfaguara, que consiguió en 2006 con su novela Abril Rojo. Guionista, dramaturgo, autor de libros infantiles, traductor y periodista, en la actualidad colabora con varios medios de América Latina y con El País en España.

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