A veces uno tiene la fantasía quizás utópica de poner un grano de arena

Foto: Juan Casanova

Ingrid Murillo

Gerardo Peña es un referente de la música que se hace en Sonora, con más de 30 años haciendo trova, ha logrado dejar su huella en las almas de los hermosillenses, y allende las fronteras.

En estos días el cantautor hace circular su más reciente material discográfico, “Reconstrucción”, un reflejo de la situación de “desánimo y sentirse mal con muchas cosas” en la que el músico se encontraba.

Cuenta Gerardo Peña que: “Sentía que la única manera de mejorar esa situación era mejorarla yo, nadie iba a venir a sacarme del apuro si no que yo lo tenía que hacer. Hay una canción que se llama Reconstrucción dentro del disco que habla de eso precisamente, que dice que yo soy el que tiene que hacer esa reconstrucción, le quise llamar así para ser fiel a algo que yo estaba sintiendo”.

En este disco, Peña explora el corrido, género musical al que tardó en acostumbrarse, ya que quería plasmar en él su sello personal que lo ha destacado a lo largo de su trayectoria musical.

“Más que preocuparme por la forma, quise que las canciones contaran cosas, quise escribir de una manera que transmitiera, no sé si lo logré, pero eso fue lo que quise hacer, darle importancia a la temática. En este disco escogí puras canciones que me dio la regalada gana y que yo sé que iban a transmitir historias”.

Reconstrucción, al ser la consecuencia de una experiencia personal por la que el cantautor atravesó, cuenta con una amplia gama de emociones en las canciones.

“A veces es la forma en la que está construida la música lo que me conmueve, y a veces lo que cuenta o la forma en que está construida la letra es lo que me conmueve. Hay una que me mueve a la hora de cantarla que se llama Arena. Hay una que siento que cuando la canto, la canto con fuerza porque siento que tiene mucho que ver con la música, como está construida la melodía, es una que se llama Donde hubo fuego. Reconstrucción me gusta mucho cantarla porque tiene fuerza la música y por lo que dice, pero me emociona mucho la del Corrido del 5 de junio por la temática”.

Reconstruyéndose a través del tiempo

Con amplia trayectoria, el trovador ha mostrado distintas facetas a lo largo de su vida: músico, productor, compositor, maestro y funcionario en una institución gubernamental dedicada a la cultura y a las artes. ¿Es difícil combinar esta última teniendo canciones de protesta?, se le inquiere.

“No le llamo a lo que yo hago canción de protesta, siento que cuando dices que alguien hace canción de protesta estás etiquetando algo y a veces eso se utiliza de una manera peyorativa, yo hago canciones y las canciones hablan de mí, de lo que yo pienso de la sociedad y muestran la disconformidad que tengo con las cosas que suceden.

“A veces uno tiene la fantasía quizás utópica de poner un grano de arena para mejorar algunas cosas, entonces a mí me invitaron a ser funcionario del IMCA, acepté con mucho gusto y al terminar el período terminé con mucho gusto, ni me arrepiento ni me siento mal pero sí he recibido comentarios a veces en tono de broma respecto a que eso podría ser contradictorio. En ninguna de mis canciones dije que estaba en contra de participar en actividades del gobierno para ayudar a mejorar un poco una situación, entonces en ese sentido pues no es contradictorio”.

Buscar hacer un cambio mediante la música es el objetivo del músico, por eso ha estado tan involucrado en dar talleres a jóvenes, apoyar a las artes estando en el IMCA, y, el simple hecho de vivir y seguir haciendo música a través de los años lo ha obligado a evolucionar.

“Estudié una licenciatura en literatura, eso a uno lo cambia, he leído, eso te cambia, he viajado, eso te cambia, es decir, sin ir más lejos: la edad, hay un cambio”.

Al final del día, Gerardo sólo busca cambiar un poquito al mundo, aportando su granito de arena, ya sea educando a otros jóvenes músicos, apoyando al talento local y mostrando que, a pesar de los años, sigue reinventándose, reconstruyéndose.

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