3 instantes 3

 

 

Bruno Herley

1

Los niños corren calle abajo, delante de ellos una llanta rueda con rapidez, salta al caer en los baches, pero no pierde el equilibrio. A los costados hay árboles que impiden el paso en las aceras, su sombra está llena de pequeños puntos de luz y en el follaje los pájaros pelean y repican. Las ventanas de las casonas antiguas muestran muebles viejos y un polvo fino en la luz del sol, desde el fondo alguien me mira.

2

Todos los días despierto a las cinco de la mañana, escucho la pelea de los pájaros en los dos naranjos del patio, tomo café y fumo un cigarro, repaso las noticias en el teléfono y después voy a defecar para darle certidumbre al cuerpo. El graznido de un cuervo me recordó la tormenta que viene del norte, su punta helada de nubes densas trae llovizna, acentúa los olores del desayuno, pasma los ruidos. El humo del tabaco sube con lentitud, algo lo detiene allá arriba y lo esparce sobre los techos. El olor a café es un pilar de templo.

3

La luz del espectacular cae sobre la cabeza del niño, en el anuncio un enorme plato de ramen humea. Los autos pasan a toda prisa con las farolas grises, el semáforo parpadea y arroja su luz hacia la bruma. El vapor de la alcantarilla desaparece en el aire unos segundos después. Comienza a lloviznar, es una segunda pantalla en los claroscuros de la ciudad, los riachuelos llegan como serpientes de espejos, en uno de ellos observo mis ojos y la rueda de los carros partir la humedad en el pavimento. El niño tirita de frío y desaparece al apagarse el espectacular.

 

Bruno Herley. Ha publicado en antologías de poesía y cuento, tiene una novela corta de nombre Dios  es solo un nombre (cómo matar un pájaro con marketing), disponible en Amazon.

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